La mano de Dios
Estas palabras son sólo para agradecer a un profesional que de repente se convirtió para mí y para mi hijo en "la mano de Dios". El 16 de diciembre tuvimos un accidente de tránsito, el...

Viernes 06 de Enero de 2012

Estas palabras son sólo para agradecer a un profesional que de repente se convirtió para mí y para mi hijo en "la mano de Dios". El 16 de diciembre tuvimos un accidente de tránsito, el señor que conducía el otro vehículo simplemente pedía perdón por no habernos vistos. "Sí", pero mi hijo se había destrozado el párpado inferior. De repente y sin entender por qué, nos encontramos sentados en la sala de espera del Hospital Español, esperando un cirujano plástico. Era domingo a la 1 de la madrugada, ¿quién vendría? Hasta ese momento habíamos recibido muy buena atención del recepcionista y del médico de guardia (para mi anónimo, pues no retuve su nombre) y llegó un ser excepcional, amable, calmo, que asumiendo la gravedad de la lesión, se puso a trabajar. Entregué a mi hijo a sus manos, yo sólo rezaba.

Este gran profesional es el doctor Edgardo Bisquert. Mi esperanza crecía al ver que el final llegaba. Fueron 21 puntos, que hace unos días retiró.

Sólo queda el rastro de una mala noche y la experiencia de haber conocido a una gran persona, humilde y honesto. Es un pequeño agradecimiento a él y a todos los que aquella noche nos cuidaron. Que Dios los bendiga.

Teresa Ponzetti,
DNI 16.647.874