La luz al final del túnel
El tema de los helados desnudó una semana de la hipocresía en el Concejo Municipal. Una decisión unánime que culmina con la suspensión por 60 días para los nuevos permisos, pese a la opinión pública, que de acuerdo a los medios, en más de un 80 por ciento se manifestó en la idea de que esto corresponde al ámbito entre particulares, no a la órbita del Concejo.

Martes 03 de Agosto de 2010

El tema de los helados desnudó una semana de la hipocresía en el Concejo Municipal. Una decisión unánime que culmina con la suspensión por 60 días para los nuevos permisos, pese a la opinión pública, que de acuerdo a los medios, en más de un 80 por ciento se manifestó en la idea de que esto corresponde al ámbito entre particulares, no a la órbita del Concejo. Claro ese 80 por ciento sólo importa en la previa de una elección. Todos de acuerdo: oficialismo que primero manifestó que de ninguna manera se iban a suspender los permisos y oposición, por circunstancias mediáticas o verticalistas. Todo un Concejo que al mismo tiempo que dedica mucho tiempo a esto, lo sustrae a temas realmente importantes, que constantemente se postergan o no alcanzan soluciones integrales o definitivas: inclusión y accesibilidad para discapacitados, ruidos molestos, vendedores ambulantes, transporte urbano, tránsito, etcétera. Suspensiones por 60 días jamás propuestas ante cientos de reclamos de vecinos a quienes les destruían la propiedad con las obras en construcción o a quienes se ven impedidos del descanso y la privacidad avasallados por boliches, salones de fiesta o eventos organizados por el propio municipio. Un edil social-justicialista que se rasga las vestiduras en defensa de las fuentes de trabajo, esas mismas fuentes que no le importó destruir cuando apoyaba las políticas de Menem, permitiendo la entrada de millones de productos chinos que determinaron el fin de miles de empresas. Un edil de Proyecto Sur que se rasga las vestiduras en defensa de la ordenanza que exige lugar para estacionamiento de motos en las playas de estacionamiento, al mismo tiempo que su partido arrasa con las ordenanzas que prohiben la instalación de pasacalles y pintan con aerosol frentes de propiedades públicas y privadas, y que aún se pueden apreciar porque ni siquiera tuvieron la vergüenza de limpiarlo. Todo un Concejo que omite opinar sobre las recientes trabas a la utilización de tierras del ferrocarril, para la realización de proyectos en la zona norte, aprobados por unanimidad. En fin, toda una expectativa acerca de la calidad de quienes dicen representarnos, desanimada ante la realidad de que al final del túnel no está la luz, sino la locomotora.

Yolanda C. Orué, DNI 4.878.417