Jueves 14 de Marzo de 2013
En el segundo día del cónclave, la fumata blanca en la chimenea de la capilla Sixtina, tras la quinta ronda de votaciones, emergió al cielo lluvioso de Roma a las 19.06, hora local, cuando eran las 15.06 en Argentina. Mientras las campanas de la basílica de San Pedro repicaban en señal de júbilo, nada hacía presagiar la sorpresa.
Sin querer faltar al juramento secreto de sus votaciones, el cardenal estadounidense Timothy Dolan reveló que una vez que el conteo alcanzó la mayoría necesaria de 77 papeletas, los cardenales comenzaron a aplaudir.
"No había un solo ojo que no estuviera lloroso", relató Dolan.
Una hora después se abrieron las ventanas del balcón de la basílica y el famoso "habemus papam" develó la identidad de Jorge Bergoglio.
Un gesto cercano a la incredulidad se advirtió en la marea de personas que esperaban para saludar al nuevo pontífice entre gritos de "¡Viva el Papa!".
Era la primera vez, desde el siglo VIII, que un sucesor al trono de San Pedro surgía de un país que no fuera europeo, y la primera vez que un jesuita era investido. También la primera vez que un Papa elegía el nombre de Francisco.
En sus primeras palabras, Francisco pidió a los fieles su bendición y en un gesto sin precedentes se inclinó en señal de sumisión y reverencia hacia la gente.
El silencio se hizo en la plaza.
"Recemos por todo el mundo", dijo Francisco en italiano. "Que este camino de la Iglesia que hoy comenzamos sea fructífero", agregó entre vítores y aplausos.
Jorge, un joven argentino que llegó a Roma desde Mendoza, admitió que la sorpresa fue mayúscula. "No lo conozco personalmente pero puedo decir que es una persona muy sencilla, que vive en una casa normal y que usa los medios de transporte públicos".
"Es realmente maravilloso que sea un latinoamericano el nuevo pontífice, por primera vez en la historia", explicó Gisela, una peruana que también se encontraba en la plaza.
Una de las primeras decisiones del nuevo Papa será visitar a su predecesor y ahora Papa emérito Benedicto XVI el jueves en Castelgandolfo, en el primer encuentro entre dos pontífices en vida en más de seis siglos. Su misa de inauguración se celebrará el próximo 19 de marzo, festividad de San José.
El Papa Francisco es una persona que se levanta a las 4.30 a rezar y empieza a trabajar a las 7. Es un gran aficionado a tomar mate. En este viaje a Roma en el que se coronó con su elección como Sumo Pontífice, viajó en clase turista como lo hizo siempre. Habla italiano, alemán, lee inglés y habla algunas palabras de guaraní.
Cuando era obispo de Buenos Aires, el cardenal Bergoglio abogó por un trato humano a los miles de migrantes bolivianos que residen en Argentina. "El cardenal Bergoglio escuchaba a los migrantes, él defendía a los migrantes. Me alegro por su elección como Papa", relató Carlos Fernández.
El alborozo por la unción de un hombre de América Latina palpitó con sentimientos y sentidos múltiples en la Iglesia de Brasil. "Estamos felices, satisfechos, por tener a un nuevo Papa y por la elección de un latinoamericano, que demuestra que la Iglesia se abre, que está dedicada a toda la Iglesia y no sólo a la de Europa", afirmó el secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil Leonardo Steiner. Quien destacó la elección del nombre de Francisco como muy significativo. "Todos sabemos qué significa este nombre. Conocemos a Francisco de Asís. Esto revela cómo el Papa ve su ministerio".
América latina es el hogar del 42 por ciento de los católicos, pese a que la Iglesia perdió terreno ante los protestantes y los evangélicos en la región. Viven en este territorio 480 millones de personas que abrazan el credo que desde ayer tiene como su líder espiritual a un argentino.