La ley de medios K frenaría la industria audiovisual en el país

Martes 06 de Octubre de 2009

En las últimas décadas, la industria audiovisual mundial viene desarrollándose al compás de un fenómeno de integración vertical, es decir que en una sola empresa se elabora el producto audiovisual completo: desde la idea original, pasando por la producción, la puesta al aire y hasta la distribución del contenido. Ese proceso, del cual la Argentina no es ajena, podría verse bruscamente interrumpido si el Senado de la Nación le da la sanción definitiva al proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual que fogonea el oficialismo.
  Es que el artículo 45 establece limitaciones relacionadas a la posibilidad de que una misma compañía posea un canal de televisión abierta y un canal de televisión por cable en la misma área de cobertura, dos sistemas con espíritus distintos: mientras uno produce contenidos, el otro los distribuye.
  Según explica en uno de sus papers Germán Coloma, profesor titular de Organización Industrial y de Análisis Económico del Derecho en la Universidad del Cema, “cuando en una actividad económica existen distintas etapas dentro de una cadena de producción y comercialización, es posible que las mismas sean llevadas a cabo por empresas distintas o que lo sean por una misma empresa. En el último de tales casos se habla de la existencia de un fenómeno de integración vertical, en tanto que en el primero de ellos se está en presencia de una situación de desintegración vertical”.
  Aún en países con industrias mediáticas con amplísimo nivel de desarrollo como Estados Unidos o España —y que la ley K cita constantemente como modelos a seguir—, no existe en sus legislaciones restricciones como las que se pretenden imponer por estos lados. En el país del norte, hay seis grandes grupos y todos ellos tienen canales de aire (incluso hasta dos) y varias señales de cable, obviamente con alcance como para cubrir la extensa geografía estadounidense.
  NBC tiene dos señales abiertas, el propio NBC y Telemundo (este último hablado en español) mientras que en el cable tiene a Hallmark Channel, History Channel, A&E y The Biography Channel, por mencionar algunas que se pueden sintonizar habitualmente en la TV paga argentina.
  El grupo Time Warner, que es el mayor operador de cable estadounidense, tiene la mitad del canal de TV abierto CW, la mundialmente famosa CNN y señales de cable de la talla de HBO, TNT o Cartoon Network.
  Cuando el Congreso norteamericano intervino para regularlo, lo limitó a transportar hasta un 40 por ciento de señales propias. Así, de su programación de 125 canales, el consorcio dispone de unas 50.
  Podría pensarse que The Walt Disney Company sólo se dedica a atracciones para sus parques de diversiones. Sin embargo, esta compañía del entretenimiento y los medios posee el canal ABC, con su correlato de noticias ABC News, y las archiconocidas ESPN y Disney Channel, por mencionar sólo un par.
  En tanto, News Corporation, la megacompañía de Rupert Murdoch, opera el canal Fox, su par noticioso Fox News, el National Geographic Channel, además de un puñado de señales deportivas como Fox Sports o Speed.
  Por último, el conglomerado Viacom, en tanto, posee la otra mitad de CW, y en el cable opera a MTV, VH1 o Nickelodeon, entre otras señales.

El caso español. Del otro lado del océano Atlántico, en tanto, en España también corre la integración vertical en la industria audiovisual.
  El grupo Prisa gestiona el canal de TV abierta Cuatro, tiene Sogecable, (el primer operador de cable en ese país y el tercero en Europa), desarrolla la marca Canal+ (una productora de canales de cable como Canal+DCine, Canal+Fútbol, Canal+Deporte o Canal+Comedia). Además, presta el servicio de televisión satelital a través de Digital+, a través de la cual distribuye los contenidos generados para las señales Canal+.
  Por otra parte, Mediapro opera el canal La Sexta, y a su vez gestiona las señales GolTV, Real Madrid TV y Barça TV, entre otras.

No a los límites. En una nota publicada la semana pasada en Clarín, Diego Petrecolla, ex presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, opinó que “no debe limitarse la integración vertical entre empresas de cable y señales. Es ampliamente reconocido que esas integraciones suelen generar ahorros significativos de costos para las empresas sin que por ello se generen perjuicios a los consumidores”.