Jueves 30 de Diciembre de 2010
Escuchando todas las opiniones, a favor y en contra, no he encontrado respuesta a algunos a los interrogantes que se me plantean a propósito de la boleta única para emitir el voto. Mi primera pregunta es si los legisladores piensan en los discapacitados. Porque también muchos de ellos votan. Una de mis hijas, de 26 años y con síndrome de Down, vota desde los 18. Decide sola su voto, y esperó tener su mayoría de edad ansiosamente para ejercer ese derecho. Fue toda una tarea explicarle sobre el cuarto oscuro, ensobrar la boleta y cómo depositar el voto en la urna. Días antes de cada elección salgo a conseguir el voto por ella decidido y así, llevándolo desde casa, facilitarle la votación. Alguno dirá que ahora le resultará menos complicado porque tendrá la foto de los candidatos. No, no le resultará más sencillo. Ella incluso ha votado a veces por una lista de concejales, porque eligió un candidato que no encabezaba precisamente la lista. ¿Estarán las fotos de todos? ¿Cómo enseñarle este nuevo sistema, donde le entregarán más de una boleta enorme, una por categoría, y deberá buscar y marcar en cada caso? ¿Cómo explicarle que votará con sistemas distintos en las diferentes elecciones que se avecinan? Preguntarme estas cosas respecto a la dificultad que tendrá mi hija también me lleva a pensar en los discapacitados visuales, en la gente mayor acostumbrada a llevar el voto desde la casa, a gente no tan mayor que aún con lentes, según el tamaño de las letras, tendrá problemas para leer los nombres. Y volviendo a la foto, ¿tendrán todos los candidatos la posibilidad económica de hacer conocer sus caras, sobre todo por televisión, como para que la gente las memorice? ¿No esconde una trampa este nuevo sistema, favoreciendo a aquellos que por estar hoy en funciones de gobierno todo el mundo los conoce, o a los que mueven inmensas sumas de dinero en propaganda? Alguien podrá contestar que los presidentes de mesa, ante determinados casos, podrán acompañar a los votantes que así lo necesiten al cuarto oscuro. Lamentablemente no me merece confianza este mecanismo, porque desde hace unos años muchos fiscales de partidos políticos se presentan temprano en los lugares de votación y se ofrecen para reemplazar a las autoridades ausentes. En definitiva, cuando leo y escucho que esto hace a la transparencia y que se evitará el voto en cadena (durante años he sido fiscal y nunca vi que ocurra esto que denuncian), me parece que no se ha pensado en estas cuestiones que seguramente provocarán que vaya a votar menos gente. No es prudente ni saludable implementar un nuevo sistema, que deberá convivir con el sistema anterior, en un año con elecciones nacionales, provinciales y municipales, además de las primarias. Para que el pueblo sepa votar también es imprescindible que se les enseñe con tiempo ante este cambio, de lo contrario entrará en la urna la cara más conocida, o la que mejor aspecto tenga, o ninguna ante la dificultad para marcar con una cruz. Para mi hija ir a votar es algo muy importante, y seguramente exigiré que me dejen entrar con ella al cuarto oscuro para auxiliarla. ¿Acaso los discapacitados no tienen derechos?
Silvia Fernández León,
silviafleon@hotmail.com