Viernes 02 de Enero de 2009
Estoy podrido de la gente que dice esta frase hecha: "La juventud de hoy está perdida". Obviamente la repite sin fundamentos o jactándose de sabérselas todas o por el simple motivo de ver a un grupo de chicos o jóvenes drogándose en un esquina, etcétera. Claro, es más fácil criticar que hacer. Y si en vez de hundir a esos chicos que se están castigando, seguramente curando alguna herida y al no encontrar la manera se encierran en un mundo oscuro y que muchas veces no tiene retorno, nos ponemos a pensar qué hacer para que no haya más de esos muchachos perdiendo el tiempo y enviciando su corazón de podredumbre. Es una buena pregunta para hacernos y ponernos a trabajar. Por eso creo que este fundamento tan utilizado por la sociedad castigadora que tenemos no es válido. Yo voy a utilizar los míos, porque son varios, para demostrar que esta teoría es equivocada. Pertenezco al Grupo Misionero Nueva Generación y a la Escuelita Ain Karim, de la parroquia Cristo Rey, y en ambos lugares hay mucha juventud con unas ganas locas de amar. Por ejemplo con el Grupo Misionero estamos trabajando en un proyecto de un pobladito de 70 habitantes que no tenían luz. Sí, dije bien, "tenían", porque gracias a la ayuda de la parroquia que donó un generador eléctrico; a Enrique y Susana que nos prestaron la plata para comprar cables, lámparas, etcétera; una empresa que nos prestó una Trafic para trasladar todo; y al trabajo del grupo que en su mayoria son jóvenes (de 13 años en adelante), hoy las 17 humildes casitas de Tibir tienen luz, y por primera vez en su vida pasaron una Navidad mirándose la cara. Invito a entrar a la página www.misionerosnuevageneracion.com para validar mis palabras y para invitar a los corazones que tienen ganas de amar y muchas veces no saben a quié. Como dijo el cantautor Miguel Angel Faes, "si en verdad amás la patria, si alguien quiere este país, que salve un argentino, que mejore su vivir".
Héctor Blanco