Martes 09 de Febrero de 2016
Centenares de millones de chinos festejan por estos días en familia el Año Nuevo lunar, pero cada vez son más numerosos los que prefieren hacer turismo, en particular los jóvenes que quieren escapar de la presión familiar.
Conforme a la tradición, Zhang Hao, de 30 años, tendría que haberse juntado el domingo con su familia, en Harbin, su ciudad natal, para festejar el comienzo del Año del Mono.
Sin embargo, Zhang optó por pasar una semana al sol en Tailandia en vez de ir a Harbin, en la fría Manchuria, a 1.200 kilómetros de Pekín, y en el viaje gastó unos 2.500 dólares.
La noche del Año Nuevo lunar es el momento en que todas las generaciones de la familia se reúnen en torno a un festín de ravioles y mira la emisión de gala de la televisión china CCTV.
Sin embargo, la urbanización, el desarrollo del individualismo y una relativa independencia financiera, empujan a los jóvenes a esquivar ese encuentro familiar, durante el cual los padres tienden a organizar la vida de sus hijos, instándolos a casarse, a tener hijos, a cambiar de trabajo y otros consejos similares.
"No veía alternativa", dice Zhang Hao, un joven estilista, al referirse a la nueva tendencia.
Más del 30 por ciento de los chinos que hacen turismo durante las vacaciones de Año Nuevo justifican su decisión diciendo que quieren "ir lejos de sus padres" o "que las reuniones familiares son demasiado aburridas", según un sondeo publicado por la agencia de viajes Mafengwo.
Las autoridades chinas estiman que 2.910 millones de trayectos de todo tipo tendrán lugar durante los 40 días que encuadran el Año Nuevo lunar.
Unos seis millones de viajeros hicieron las valijas para hacer turismo esta semana, una cifra récord, anunció el primer sitio chino de venta de pasajes en línea Ctrip. Eso representa un aumento de 15 por ciento con respecto a 2015.
Un 60 por ciento de esos viajeros parten al extranjero, en particular a Tailandia, Japón y Corea del Sur. "Esas regiones van a ser literalmente ocupadas por los turistas chinos", considerados los más gastadores del mundo, sostiene un agente de viajes.