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La Justicia ya investiga de oficio el caso del cura abusador de Paraná

Lo anunció ayer el procurador general del Tribunal Superior. Un fiscal de cámara tomará el caso.  También harían contacto con la Justicia de Tucumán, donde hoy reside el prelado.

Sábado 15 de Septiembre de 2012

Paraná.— El procurador general del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos , Jorge García, inició una causa judicial de oficio para investigar la denuncia sobre los abusos sexuales cometidos por el ex prefecto del Seminario Menor de Paraná, Justo José Ilarraz, en perjuicio de, por lo menos, 50 seminaristas de entre 12 y 14 años.

La posibilidad de una intervención judicial había sido deslizada anteayer por el periodista paranaense Daniel Enz, cuyo semanario, Análisis, de Paraná, fue el que hizo públicas las denuncias que pesaban sobre el prelado. Pero ayer, fuentes judiciales confirmaron el inicio de la investigación del caso, que estará a cargo del fiscal de cámara Rafael Cotorruelo, quien convocará a otros fiscales de instrucción, debido a la magnitud y complejidad de los hechos denunciados.

Según lo adelantado, el trabajo de recopilación de datos y testimoniales será coordinado directamente por García y no se descarta que se establezcan comunicaciones con el Poder Judicial de Tucumán, donde reside actualmente el cura acusado de pedofilia, ante la posibilidad de que Ilarraz también haya cometido abusos en esa provincia norteña.

"Nosotros estamos haciendo la investigación sin esperar la denuncia, pero luego habrá que ver si los afectados deciden que se siga investigando o no", afirmó ayer el fiscal García en declaraciones periodísticas.

El funcionario dijo, en ese sentido, que "ahora nosotros estamos en el camino de verificar los hechos y saber cuál es la verdadera voluntad de estos jóvenes".

Al menos 50 chicos. Ilarraz está acusado de haber cometido hechos de corrupción contra al menos 50 seminaristas de entre 12 y 14 años, entre 1984 y 1992. En ese lapso, el sacerdote se desempeñó como prefecto del Seminario Menor de la capital entrerriana y últimamente se encontraba cumpliendo funciones sacerdotales en Morteros, provincia de Tucumán.

Tras el escándalo que provocó la noticia en la capital entrerriana, el Arzobispado de Paraná reconoció los hechos de corrupción, pero no informó si se iniciaron actuaciones judiciales contra el cura. "Las últimas noticias periodísticas reavivan nuestra profunda vergüenza e inmenso dolor por faltas gravísimas cometidas por uno de quienes deben servir a la vida moral del pueblo, con su ejemplo y enseñanza", dice el comunicado de la Iglesia.

El comunicado sostiene también que el sacerdote, "debido a las gestiones realizadas por el arzobispo de Paraná (Juan Alberto Puiggari) y por el obispo de la diócesis de Concepción de Tucumán, se encuentra apartado del ejercicio de su ministerio hasta que la Santa Sede resuelva su situación".

Sin embargo, esta aseveración fue desmentida por Enz, que investigó el hecho y aseguró que el religioso sigue dando misa en una parroquia de Morteros, provincia de Tucumán. El periodista explicó que inició la investigación luego de que "innumerables jóvenes reconocieron las perversidades que les hacía el sacerdote Ilarraz cuando eran apenas niños, y que habían optado por ocultarlas".

El "protegido". Enz relató que Puiggari, entonces prefecto del Seminario Mayor y hoy arzobispo de Paraná, "le transmitió la situación irregular al que era por entonces el arzobispo de Paraná, Estanislao Karlic". Puíggari "le llevó incluso dos víctimas y se inició una especie de sumario interno en el que declararon las víctimas y reconocieron todos los hechos". Concretamente, el periodista contó que llegó a recriminarle: "Estas son las cosas que hace su protegido Ilarraz", ante lo cual Karlic le recomendó a las víctimas que rezaran mucho y dispuso el inicio de un juicio diocesano al abusador.

De esa tarea se encargaron los curas Silvio Fariña y Alfonso Frank, quienes habrían recibido numerosos testimonios de los abusos y cada uno de los jóvenes firmó una declaración, pero no hubo ninguna comunicación a la Justicia de lo acontecido. "En vez de hacerse la denuncia judicial, esto quedó puertas adentro y hubo serias advertencias de que si hablaban podían sufrir sanciones las hermanas religiosas que tenían muchos de ellos, que podían ser derivadas a cualquier lugar del país", contó el director de Análisis.

Tal como publicó LaCapital ayer, Ilarraz fue trasladado un par de meses, tras el juicio diocesano, a la parroquia San Cayetano de Paraná, y luego enviado al Vaticano. A su regreso, a fines de 1994, estuvo un tiempo en Córdoba y luego fue enviado a Tucumán. Cuando alguien preguntaba por él en Paraná, en el Arzobispado respondían: "Volvió curado del Vaticano".

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