Edición Impresa

La Justicia provincial absolvió a Ascaíni en la causa por la tenencia de un arma

La Cámara de Venado Tuerto dio vuelta un fallo condenatorio contra el empresario de Villa Cañás y criticó duramente a la policía, que habría “plantado” el arma y azúcar con droga. 

Domingo 22 de Marzo de 2015

Carlos Andrés Ascaíni, el empresario de Villa Cañás detenido y procesado por conformar una supuesta “empresa criminal” dedicada a la venta de drogas en el sur santafesino bajo la presunta complicidad del ex jefe de policía de la provincia, Hugo Tognoli, fue absuelto en una causa por la portación ilegal de un arma de fuego. La resolución, dictada por la Cámara Penal de Venado Tuerto y de carácter definitivo, critíca duramente el procedimiento en el cual la policía incautó el arma y una bolsa en la que había algo más de un kilo de cocaína que terminó siendo en un 98% azúcar.

   El fallo pone en duda la investigación que llevó a la detención y el procesamiento de Ascaíni y Tognoli en la causa por la supuesta “empresa criminal conjunta” destinada a la venta de drogas ya que una de las principales pruebas, sino la más importante que sostiene ese expediente, fue el hallazgo de la falsa cocaína.

En la ruta. El operativo en el cual Ascaíni fue apresado ocurrió el 8 de mayo de 2012 en inmediaciones del cruce de las rutas 90 y 94, en el departamento General López. A pesar de que el acta labrada por el comisario Alejandro Druetta (jefe de la Brigada Operativa Departamental de la ex Drogas Peligrosas) dijo que el hombre fue detenido en un operativo rutinario destinado a la revisión de vehículos durante el cual se halló el arma, las evidencias recogidas dejaron al descubierto que el policía junto a un par de oficiales esperaron a Ascaíni a modo de “emboscada” y le habrían plantado la pistola calibre 9 milímetros con su numeración y marca limadas y la falsa droga.

   Por esa causa Ascaíni fue condenado en primera instancia a 3 años y 6 meses de prisión efectiva en un fallo que lleva la firma del juez penal de Sentencia de Melincué Daniel Curik. Pero la defensa del imputado, a cargo de Paul Krupnik y José Nanni, apeló la medida al entender que “el acta de procedimiento con la que todo se inició tiene severas contradicciones en cuanto al accionar de los policías que participaron y de los testigos convocados por los uniformados”, cuestionó al comisario Druetta por afirmar que halló un bulto “del que emanaba un fuerte olor a cocaína” cuando la misma era azúcar en un 98%, y observó que el mismo oficial dijo desconocer a Ascaíni a pesar de que ante la Justicia Federal admitió que antes de asumir su cargo en la Brigada venadense el entonces ministro de Seguridad, Leandro Corti; el ex jefe de Drogas, Cristian Sola; y el propio jefe de la policía HugoTognoli, le ordenaron que pusiera sus ojos sobre ese hombre y Aldo “Totola” Orozco, considerados los principales narcotraficantes del sur provincial.

   En ese marco, la defensa sostuvo ante la Cámara Penal que “el procedimiento fue armado, que Ascaíni fue obligado a detener la marcha de su Audi por una persona que iba como acompañante de un Ford Escort negro sin identificación que lo amenazó con un arma, que le implantaron una pistola y una sustancia que contenía una mínima cantidad de cocaína, y que hicieron figurar el procedimiento a unos 150 metros del lugar en el que se produjo”.

   Por su parte, el fiscal de Cámara Fernando Palmolelli sostuvo su postura a partir “del accionar policial, del acta labrada y las declaraciones de éstos”, lo que para los jueces no es otra cosa que avalar la hipótesis policial sin ofrecer nuevas pruebas.

   En ese marco los integrantes de la Cámara Penal venadense Tomás Gabriel Orso, Fernando Vidal y Arsenio Omar Domínguez, llegaron a la absolución de Ascaíni tras analizar los siguientes puntos.

   • El acta policial: Hay que “destacar un par de irregularidades como la falta de firma de quien encabaezó el procedimiento, comisario Alejandro Miguel Druetta, y en que se hizo constar que él mismo bajó de un auto previo a detener a Ascaíni, en compañía del sargento Noccetti cuando lo hizo con su hermano, el sargento Marcelo Druetta”.

   • El procedimiento: Dicen los camaristas que “no se pueden perseguir actividades al margen de la ley cometiendo delitos para conseguir dicho objetivo, ya que el Estado no puede constituirse en beneficiario de un hecho ilícito”. Según el acta “la visualización del auto y posterior secuestro del arma se llevaron a cabo de un modo casual cuando la ley sólo establece que tal medida puede llevarse a cabo si hubiese motivos razonables para presumir que alguien oculta consigo las cosas relacionadas a un delito”. Pero también echan mano al horario en el que se realizó el mismo y lo que dijeron al respecto los testigos, algunos de los cuales manifestaron que los autos policiales estaban en la ruta antes de que pasara Ascaíni.

   • Las pruebas: El fallo de Cámara manifiesta que “hay una orfandad franciscana de pruebas, las que de haberse ofrecido y producido tal vez hubiesen desmerecido o descolocado la versión introducida por Ascaíni” (refirió que no llevaba arma y que en el lugar donde se dice haber encontrado no cabría). También se manifiesta que “el Ministerio Público Fiscal no generó prueba alguna determinante de la factibilidad de la ubicación y observación del arma secuestrada, máxime que el sumario luce huérfano de diligencias que corroboren eso”.

   • Preservación del arma: No hubo una cadena de cuidado de la pistola incautada, lo cual impidió levantar huellas dactilares. En ese sentido, al ser indagado en el juzgado de Instrucción de Venado Tuerto, “a Ascaíni el fiscal Eduardo Lago le exhibió el arma y el acusado le preguntó si le habían extraído huellas, ante lo cual el fiscal se sorprendió y arrojó el arma al piso” ya que estaba contaminando la prueba.

   • La droga: “Más allá de que es un hecho bajo investigación de la Justicia Federal, hay fisuras de credibilidad en lo que respecta al estupefaciente secuestrado. La pericia sobre la droga estableció que apróximadamente el 2 % era cocaína y el resto azúcar. Además, y más allá de la falta de conocimiento de estos magistrados, la cocaína que se sepa no posee un olor determinado y en las declaraciones, el comisario Druetta sostuvo que «emanaba un fuerte olor a cocaína»”.

   • Los testigos: Dos de los convocados al lugar fueron alertados sobre lo que iban a encontrar y los camaristas recuerdan que uno de ellos “estaba alcoholizado”, otro “ratificó el estado de su compañero” y otros tres “depusieron primero ante un escribano” y no en la Justicia. Y aclara el fallo que “el presente proceso podría haber nacido viciado y por eso existen testigos de actuación que dijeron haber recibido información sobre lo que iban a secuestrar” y otros que “refieren una versión incompatible con la policial”.

   • Los teléfonos: De acuerdo al informe de la empresa Claro, en el cruce de las rutas 90 y 94 se activaron a partir de las 18.21 del 8 de mayo de 2012 varias comunicaciones entre los aparatos del comisario Druetta, su hermano Marcelo y el sargento Delgado (también fue parte del operativo). En este sentido, los camaristas avalan la teoría de la defensa de que “el personal policial no halló al imputado casualmente en ocasión de que estaban recorriendo la zona sino que estaban esperándolo”.

   • La orden: El comisario Druetta reconoció ante la Justicia Federal que días antes de asumir en la Brigada de Venado Tuerto fue convocado a Santa Fe y se le hicieron saber que las prioridades investigativas eran la detención de Ascaíni y Aldo Orozco. Ante eso la Cámara Penal expresa que “cabe destacar que las órdenes de priorizar investigaciones hacia determinados nichos de criminalidad o personas en particular (Ascaíni tenía antecedentes condenatorios, se movilizaba en autos de alta gama, tenía una evolución patrimonial importante y era acusado por funcionarios de la zona) resultan potestades legítimas de las autoridades, lo que no resulta legítimo es que las directivas que se impartieran sean llevadas a cabo por los ejecutores (la policía) al margen de la ley, tal como pareciera haber ocurrido”.

   • El jefe: Al ser indagado en primera instancia, Ascaíni refiere que Druetta le dijo al detenerlo: “perdiste”, “esto es político”, “eras vos o yo”. Los camaristas valoran esas afirmaciones en el marco de las órdenes que recibió Druetta en Santa Fe, para quien “era eso o renunciar a Drogas”, tal como él mismo explicó ante la Justicia cuando le preguntaron por qué había aceptado un destino al que no deseaba ir. Y aclaran que llama la atención “que Druetta haya concretado uno de sus objetivos a poco de asumir en el cargo, en la primera recorrida por una zona que desconocía, de un modo fortuito ya que el primer auto que paró era el del imputado y tenía evidencia criminal, todo eso sin inteligencia previa”.

   Finalmente, los jueces establecen que “si bien la sentencia (de primera instancia) no puede ser catalogada como arbitraria ya que la discrepancia con el juez pasa por la diferencia de valoración de cuestiones fácticas, sí corresponde receptar la apelación a partir de que la actividad policial se encuentra sumamente cuestionada y entonces es aplicable el principio jurídico procesal de in dubio pro reo, es decir el límite al poder punitivo del Estado que exige la construcción de la culpabilidad fuera de toda duda”. Por lo tanto dejan sin efecto la condena de primera instancia y disponen la absolución de Carlos Andrés Ascaíni.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario