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La Justicia ordenó nueva autopsia a Franco Casco

Es el muchacho que tras estar preso en la comisaría 7ª en octubre,  apareció flotando en el río. Un estudio sostiene que no se ahogó.

Viernes 10 de Abril de 2015

La Justicia Federal ordenó realizar una nueva autopsia al cadáver de Franco Ezequiel Casco, el muchacho de 20 años que en septiembre  pasado desapareció durante 23 días tras haber estado detenido en la seccional 7ª y que fue hallado flotando en el río Paraná. La decisión la adoptó la Procuraduría contra la Violencia Institucional a instancias del Defensor General, Gabriel Ganón, después de conocerse el resultado de un estudio que determinó que el joven no falleció ahogado.
  El estudio fue requerido por Ganón cuando el caso estaba en la Justicia provincial y fue realizado por la cátedra de Biología Marina de la Universidad de Buenos Aires. En el mismo se sostiene que Franco no murió ahogado ya que un análisis sobre una muestra orgánica de la médula ósea mostró que no existía diatomea en sangre, un alga cuyos vestigios aparecen en el organismo de quien fallece ahogado.

Hipótesis. “La causa de la muerte de Franco todavía no la sabemos, pero pudo haber fallecido en una sesión de tortura en la comisaría 7ª, donde estuvo detenido, y después tiraron el cuerpo al río”, afirmó ayer Ganón. En tanto, una fuente de la Fiscalía Federal a cargo de la pesquisa indicó que se pondera como hipótesis que “efectivos de la seccional 7ª y de otra dependencia policial puedan estar involucrados en la muerte de Franco”, lo que intentará determinarse a través de la nueva autopsia.
  El nuevo examen fue pedido por la defensora pública Matilde Bruera en representación del padre de Franco. “Los fundamentos de la autopsia que se realizó son incompletos. Hay una cantidad de respuestas que no se dieron”, afirmó.
  Franco vivía en la localidad bonaerense de Florencio Varela y era padre de un nene de 3 años. A fines de septiembre del año pasado llegó a Rosario para visitar a sus familiares, en Empalme Graneros. La mañana del 6 de octubre una tía lo acompañó hasta Rosario Norte con la intención de que abordara un tren hacia Buenos Aires, pero no había viajes y volvieron a la casa. Pocas horas más tarde Franco salió de allí y lo último que se supo de él fue que estuvo preso en la seccional 7ª de Cafferata al 300 por supuesta resistencia a la autoridad. De allí habría sido liberado la noche del 7 de octubre. Veintitrés días más tarde agentes de Prefectura Naval lo hallaron sin vida en el río Paraná, frente al Parque España. Desde entonces, la familia del joven de 20 años denunció que al muchacho lo mató la policía y el defensor Gabriel Ganón abonó esa hipótesis.

Cambio de fuero. El 27 de noviembre la jueza penal Roxana Bernardelli decidió que la pesquisa por la muerte de Casco sea calificada como “desaparición forzada de persona” y entonces el fiscal federal Marcelo Degiovanni comenzó a investigar el caso. Ayer, Bruera calificó al estudio de la UBA como “muy importante y trascendente. Se puede presumir que cuando se cayó o lo tiraron al río ya estaba muerto. Es un indicio muy fuerte de la intervención de terceros en el hecho”, afirmó la defensora general.
  Bruera se quejó de la investigación inicial del fiscal Guillermo Apanowicz. “Sólo se basó en la hipótesis policial. Esa investigación versó sobre lo que ocurrió el día 7 de octubre (cuando fue visto por última vez en la seccional de Cafferata al 300) y no tuvo en cuenta lo que pasó el día anterior. Además se perdió mucho tiempo en el inicio de la investigación”, señaló la defensora.

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