La Justicia denigrada
A escasas horas del 7D, dos jueces de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal resolvieron prorrogar la medida cautelar que beneficia al grupo Clarín desde hace tres años.  

Martes 11 de Diciembre de 2012

A escasas horas del 7D, dos jueces de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal resolvieron prorrogar la medida cautelar que beneficia al grupo Clarín desde hace tres años. Como aún la Justicia no se ha expedido en torno a la cuestión de fondo-la constitucionalidad o no de la Ley de Medios- el proceso de desinversión seguirá siendo ignorado por el multimedios hasta tanto la Corte, finalmente, se expida. Hace unos meses la Corte había obligado a las instancias inferiores a no seguir entorpeciendo la aplicación de la Ley de Medios a través de medidas cautelares eternas. Sin embargo, una instancia inferior acaba de desafiar su autoridad. ¿No es acaso la Corte el máximo tribunal de garantías constitucionales? ¿No es la Corte "suprema"? En la Argentina, parece que no. El fallo de estos dos jueces clarinistas no ha hecho otra cosa que denigrar a la Justicia. Ha puesto dramáticamente en evidencia que el poder corporativo manipula a su antojo a un sector de la Justicia, propenso a las dádivas y los viajes al exterior. Ha corroborado lo que desde hace tanto tiempo se viene denunciando con nulo éxito: en la Argentina hay hijos y entenados. Ha puesto en evidencia la existencia de jueces venales, corruptos e inmorales, incapaces de impartir uno de los valores más importantes de la democracia: la Justicia. Los jueces de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal acaban de favorecer a un multimedios que se apropió de Papel Prensa en una sala de torturas. Su presencia en esa sala repugna a la democracia, a la Constitución nacional y a la Justicia. Ahora el gobierno nacional recurrió, vía el per saltum, directamente a la Corte Suprema, que hace rato debería haber fallado en torno a la constitucionalidad o no de la Ley de Medios. No lo hizo porque evidentemente no quiere granjearse la enemistad del multimedios. Con jueces que se venden al poder corporativo, venales y sinvergüenzas, la democracia real es inviable. Lo que acaba de resolver la Cámara en lo Civil y Comercial Federal demuestra que ciertos sectores del Poder Judicial no son otra cosa que una asociación ilícita, una pandilla que tomó el Poder Judicial por asalto con el guiño del poder económico concentrado.

Hernán Andrés Kruse