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"La jerarquía de la Iglesia rosarina vive en realidades de hace 500 años"

Las parejas entrevistadas durante el programa navideño del padre Ignacio Peries cuestionaron el documento del Arzobispado. Para Martín Peretti Scioli y Oscar Marvich, la emisión sólo pretendía mostrar la existencia de diferentes formas de familia.

Lunes 13 de Enero de 2014

Martín Peretti Scioli y Oscar Marvich pelearon duro para que se apruebe la ley de matrimonio igualitario y fueron los primeros rosarinos en legalizar su unión. Alejandra Butticé y Loreley Flores se conocieron hace poco más de tres años y hace tres meses son mamás de mellizas Esas historias fueron algunas de las reflejadas en el programa que el sacerdote Ignacio Periés condujo el día de Navidad por Canal 3. El contenido de la emisión de dos horas que, en su último tramo, abordó la realidad de las familias formadas por personas del mismo sexo fue duramente cuestionado por el Arzobispado de Rosario. "Es una muestra más de que la jerarquía de la Iglesia de la ciudad vive atrapada en realidades de hace 500 años y no reconoce que lo importante de una familia es el amor de sus integrantes", señalaron ayer algunos de los protagonistas del envío televisivo.

Las críticas de la curia se expresaron a través de un documento que se publicó en el sitio oficial de internet del Arzobispado. El texto se titula "Comunicado sobre el programa Huellas de Navidad" y, con la firma de la Secretaría del Arzobispado, cuestiona "que las experiencias presentadas hayan recibido como respuesta por parte del sacerdote comentarios y consideraciones que se apartan de la enseñanza de la Iglesia y de la pastoral sobre la familia, fundada en el matrimonio, como también de los fundamentos del derecho natural sobre la paternidad y la maternidad".

Además, que durante el programa "no se ha escuchado ante estos casos la palabra orientadora e iluminadora desde la fe católica sobre el matrimonio y la familia".

En primera persona. Una de las "experiencias presentadas" durante el programa conducido y, al menos según indicaron varias fuentes, también ideado por sacerdote de la Cruzada del Espíritu Santo fue la de Martín y Oscar.

"Cuando el sacerdote nos convocó nos causó una grata sorpresa saber que el programa iba a abordar los diversos tipos de familia y pensamos que obedecía a cierta apertura de parte de la Iglesia impulsada por el nuevo Papa. Y ahora el comunicado del Arzobispado nos vuelve a sorprender, sobre todo porque llega casi 20 días después de emitido el programa", señala Oscar, quien se define como un creyente cristiano, bautizado y criado en el seno de una familia católica, que espera que "la Iglesia haga una profunda revisión de su doctrina para acercarse a la realidad y la gente".

En cambio, afirma, lo que deja claro el camino seguido por la curia local tras el programa televisivo "es una muestra más de que la jerarquía de la iglesia rosarina vive atrapada en realidades de hace 500 años, está quedada en el tiempo y no reconoce que lo importante de una familia es el amor de sus integrantes".

Alejandra y Loreley no son católicas, pero cuando se las convocó para participar de la serie de entrevistas pensaron "que para todas las personas a quienes les pesa la opinión de la Iglesia, que no es nuestro caso, iba a ser un paso muy importante que Ignacio abriera el juego para hablar de otras formas de familia".

Por eso aceptaron exponerse y contar que tenían un "familión", que Loreley tenía hijos adolescentes de un matrimonio anterior, que para su mamá no fue fácil comprender el amor que sentía por Alejandra, que se casaron hace algo más de un año y que mediante un tratamiento de fertilidad habían concebido mellizos. "El cura no nos conocía, no habíamos pautado qué nos iba a preguntar, pero recibimos mucho afecto de su parte. Incluso, cuando terminó la entrevista nos abrazó, nos bendijo y nos dijo que siguiéramos adelante porque, si bien mucha gente podía criticarnos, era muy bueno lo que teníamos", cuenta Loreley.

Del programa también participaron Iván D'Ortona y Ezequiel Rivero, quienes el año pasado lograron adoptar un chiquito. El sacerdote les preguntó si criar un niño les provocaba algún temor. "La sociedad tiene miedo —refutó Ezequiel— nosotros ninguno. Piensan que un ser humano no puede ser criado por dos personas del mismo sexo, pero el va a ser lo que quiera ser". Luego Ignacio advirtió que "pensar así es como abrir el paraguas antes de que llueva" y, si bien confesó que él pensaba lo mismo antes, entendió que era un prejuicio. "Ninguna familia es perfecta", remató el sacerdote.

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