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La izquierda mexicana pone otra vez en jaque la elección presidencial

Al igual que en 2006, López Obrador pidió un recuento voto por voto de los comicios del domingo. El candidato que quedó segundo afirma tener pruebas de compra de sufragios y otras irregularidades.

Miércoles 04 de Julio de 2012

México.— Al igual que en 2006, el izquierdista mexicano Andrés Manuel López Obrador quiere un recuento voto por voto de las elecciones presidenciales del domingo, porque asegura tener pruebas de compra de votos por parte del partido que ganó el comicio y de otras irregularidades.

López Obrador, candidato de una alianza encabezada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), dijo que el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que postuló al ganador Enrique Peña Nieto, gastó cifras millonarias en compra de votos a través de tarjetas de compras de una cadena minorista.

Además dijo que encontraron inconsistencias en una mayoría de las casillas de votación donde, por ejemplo, los sufragios superaban en número a la cantidad de ciudadanos previstos para sufragar. "Por el bien de la democracia y el país se tienen que contar todos los votos", dijo López Obrador en conferencia de prensa.

Peña ganó con un 38,15 por ciento de los votos según el conteo preliminar oficial, mientras que López Obrador obtuvo un 31,64 por ciento. Los comicios estuvieron precedidos por denuncias de gastos excesivos en la campaña del candidato priista y entrega de dinero a cambios de sufragios.

"Vergüenza nacional". Estas denuncias fueron hechas no sólo por la izquierda sino también por el gobernante Partido Acción Nacional (PAN), cuya candidata Josefina Vázquez Mota quedó en tercer lugar.

"Es una vergüenza nacional la manera en que actuaron los patrocinadores y dirigentes del PRI, y la manera en que actuó en forma totalmente inmoral Enrique Peña Nieto", afirmó López Obrador

 

El antecedente. En 2006 López Obrador perdió la presidencia por un puñado de votos frente al presidente Felipe Calderón. En esa ocasión, el candidato denunció fraude, pidió sin éxito un recuento de los sufragios y ocupó con campamentos de sus simpatizantes una avenida principal de la Ciudad de México, lo que le hizo perder popularidad.

Para estas elecciones, una reforma a la ley electoral hecha en 2007 permite que el Instituto Federal Electoral (IFE) habilite un nuevo conteo de todos los sufragios para algunos casos sin tener que recurrir a los tribunales.

El jefe de campaña del candidato izquierdista, Ricardo Monreal, dijo en la misma conferencia de prensa que la solicitud ya fue hecha a las autoridades electorales y esperan una respuesta para hoy mismo, cuando el instituto comenzará a hacer un recuento oficial de todas las actas.

"Entregamos una solicitud formal a nombre de la coalición donde estamos solicitando el nuevo escrutinio y cómputo de las 143.132 mesas directivas de casillas instaladas", dijo Monreal.

El IFE anunció ayer, por su parte, que ordenará abrir las urnas en las casillas donde hay una diferencia del uno por ciento o menos entre el primer y el segundo candidato, lo que implica un tercio de las casillas instaladas.

"Rabietas y frustraciones". El triunfo de Peña marca el regreso al poder del PRI —un partido que gobernó México por 71 años hasta 2000— a menudo acusado de autoritarismo, corrupción y fraude electoral.

Ante el pedido de López Obrador, el PRI advirtió que está listo para defender su triunfo en los comicios presidenciales. "Que un solo hombre pretenda poner en jaque a una nación es simplemente absurdo. Ahí están las instituciones para defender nuestros votos. Las instituciones se van a encargar de hacerlo", dijo el portavoz del partido, Eduardo Sánchez. "Si no sabe perder es cosa de él y de su conciencia. Hoy tenemos instituciones, instituciones sólidas", agregó.

Sánchez dijo que la buena noticia es que, hasta ahora, López Obrador sólo ha anunciado que acudirá a las instancias legales, y estimó que es "absolutamente previsible" que sus alegatos serán desechados. "López Obrador tiene resignarse y entender que perdió, y los mexicanos no tenemos por qué padecer sus rabietas y sus frustraciones", manifestó el portavoz.

El coordinador de campaña de Peña Nieto, Luis Videgaray, consideró, a su vez, "absolutamente inaceptable, una inmadurez, que sólo se acepten los resultados cuando se gana, y si no se hacen auténticos berrinches, que lo único que hacen es costarle al país".

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