Martes 25 de Enero de 2011
No es una sensación, sino una realidad palpable del día a día. Nos estamos acostumbrando a convivir con ella y casi a aceptarla con resignación. No hay que olvidar que en la inseguridad nos va la vida. Es evidente que, a través de la concentración de los medios de comunicación, nos “bombardean” con noticias de violencia extrema que tienen su correlato con la realidad. Pero su repetición en todos los horarios crea modelos negativos a emular. El ejemplo, del ex baterista del grupo musical Callejero que roció de alcohol y luego prendió fuego a su esposa dio lugar a varias situaciones similares que se produjeron en el corto plazo. La inseguridad es como la hidra de Lerna (serpiente mitológica con siete cabezas que al cortársele una enseguida le crecía otra; Hércules acabó con ella cortando todas de un solo tajo) y no responde a un solo factor, sino que comprende a múltiples causas. Pero la decisión política de prevenirla y tratar de erradicarla es potestad de los políticos y funcionarios actuales. La sociedad en su conjunto debe exigir a las autoridades, a través de todos los medios legales y legítimos, la concreción de medidas a corto, largo plazo y la formulación de políticas de estado para afrontar este flagelo que afecta a todos por igual.
Alejo Vercesi