Martes 07 de Septiembre de 2010
Si uno analiza a través de los diarios y la televisión el panorama delictivo de nuestro país, realmente queda azorado, ya que parece que los fiscales y los jueces simplemente brillan por su ausencia, se asemejan a fantasmas de una legislación virtual, excepto cada fin de mes que es cuando el Estado les abona sus fabulosos sueldos. Pregunto: ¿alguien podría explicar alguna vez cómo puede haber tantos ladrones y asesinos sueltos en esta seudonación? Y no me vengan con el verso de que se necesita más educación o mayores oportunidades laborales, porque nada tiene que ver una cosa con la otra, y las respuestas son todas macanas de ocasión. Acá lo que se necesita realmente es que cuando la gente común dirija la vista hacia arriba fijándose en sus representantes, encuentre figuras decentes y lúcidas, porque para eso las elige cada cuatro años. Y no todos esos personajes que ya conoce de sobra, que aparentan merecer el bronce por su ego cuando uno los ve en los medios. Pero en realidad son unos hipócritas sin escrúpulos, que han modelado este sistema perverso pleno de libertinaje y leyes del siglo diecinueve, que a los únicos que beneficia son a ellos mismos y a las personas exentas de moral.
Felipe Demauro, felipedemauro47@gmail.com