La inflación, el cuco que amenaza la economía en 2011
Las expectativas inflacionarias adelantaron la puja de ingresos este año.

Domingo 16 de Enero de 2011

En un contexto de estabilidad y fuerte crecimiento, la inflación es la principal amenaza sobre la macroeconomía argentina. Desde la dificultad de abastecer de billetes a los cajeros hasta las decisiones de inversión de las empresas, el alza sostenida de los precios dejó hace tiempo de ser un factor indicativo de repunte de los ingresos y la demanda. Es, hoy por hoy un elemento de erosión al propio programa de gobierno y, sobre todo, una licuadora de poder adquisitivo para los sectores de menores ingresos.

  Con las cifras del Indec fuera de consideración (esta semana se informó que cerró en 11% para 2010), las estimaciones sobre el incremento de precios para este año se deducen de lo ya registrado por los organismos provinciales de estadística y las estimaciones privadas. Articulando con esas referencias, las paritarias y los indicadores de costos relacionados con el desarrollo de cadenas productivas claves, contribuyen a trazar un mapa de expectativas de precios.

  El Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec) Ipec dará a conocer recién a fin de mes la inflación medida en los dos principales aglomerados santafesinos, correspondiente a diciembre. Pero de acuerdo a la dinámica que reflejó en once meses de 2010, cuando acumuló casi 22%, todo parece indicar que la cifra anual cerrará cercana al 25%.

PROYECCIONES. La inflación de la provincia se mide con la metodología del viejo IPC Nacional, que el gobierno discontinuó cuando sus indicadores comenzaron a mostrar las evidentes diferencias con el índice para el Gran Buenos Aires (el que se tomó históricamente como referencia para todo el país y que fue intervenido por Guilermo Moreno).

  El IPC Nacional es el que ahora el Poder Ejecutivo quiere reflotar a través del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De modo aquel índice de precios provincial es una de las referencias más confiables que existen.

  El 25% de inflación está en línea con los acuerdos salariales que cerraron en su momento los gremios que parten de un buen piso de ingresos, tales como camioneros o aceiteros.

  En este último caso, en diciembre ya concretó su paritaria para 2011, con ese incremento promedio, un básico de 5 mil pesos y una gratificación por única vez de 3.500 pesos.

  La disputa salarial lejos está de ser la causa del incremento de precios. Pero las estrategias de negociación dan cuenta de cuáles son las expectativas sobre la evolución de los precios en los distintos momentos del año.

  El economista Miguel Bein, que no es oficialista pero no suele alinearse con la línea de analistas opositores, estimó que la inflación de 2010 fue del 22,9%, impulsada por los precios en alimentos. Y subrayó que la carne, que se encareció 81% durante el año, fue un “factor decisivo” para alcanzar ese nivel.

  “En forma directa, sólo por su aporte al Indice de Precios al Consumidor (IPC), el aumento de 81% en la carne vacuna agregó 3,6 puntos porcentuales a la inflación del año, pero en forma indirecta adicionó otros 3/4 puntos vía efectos de segunda ronda”, indicó.

  Las subas más pronunciadas de 2010 fueron lideradas por alimentos (31,2%), salud (21,7%) esparcimiento (20,8%). Detrás se ubicaron los precios del equipamiento del hogar (17%), vivienda (16,7%), indumentaria (14,6%) y transporte y comunicaciones (10%).

  Para la consultora que dirige el ex viceministro de Economía durante el gobierno de Fernando de la Rúa, la novedad de diciembre fue que los precios de la carne y las verduras desaceleraron, poniendo algo de coto al índice general del mes (1,3%).

  “Con el dólar quieto, en un deslizamiento de no más de 4%, tarifas contenidas y el precio de la carne comportándose más en línea con el ritmo general de precios, la inflación en 2011 podría finalizar algo por debajo del 2010”, estimó. Según sus proyecciones, la inflación en el 2011 rondará el 22,5%. Y estimó un aumento de salarios será cercano al 25%.

  Bein planteó que en el encarecimiento de los alimentos también influye desde septiembre último un repunte en el valor de los commodities.

  Más allá de los indicadores que registraron cierta moderación en diciembre, los bienes, y especialmente los alimentos, fueron los grandes tractores de la inflación. Según la organización “Consumidores Libres”, el valor de la canasta básica de alimentos registró en 2010 una suba acumulada de 43%.

  En Santa Fe, el Ipec relevó que a noviembre, el rubro que mayor aumento de precio había experimentado respecto de diciembre de 2009 fue el de alimentos y bebidas. El incremento acumulado fue de 35,2% y dejó muy atrás al rubro que habitualmente disputa la cabeza del ranking de incrementos, que es el de los gastos asociados en educación. Al mes número 11 del año pasado, este ítem acumulada una suba en relación a diciembre del 24,4%.

RUTA DE PRECIOS. Si bien la dinámica no se repite exactamente todos los años, los precios tuvieron en 2010 una evolución sinuosa. El primer cuatrimestre arrancó con toda la furia y acumuló aumentos de 10,4%. Luego vino un período de cinco meses de relativa desaceleración. Entre mayo y octubre, lapso dentro del cual se cerraron la mayoría de las paritarias, la inflación acumuló 5,9%. El último trimestre del año, el costo de vida volvió a desbordarse. En sólo dos meses (octubre y noviembre), el aumento sumó 5%.

  La inflación en alimentos le pone el piso, aunque no el techo a las paritarias. Para las cámaras empresarias y un grupo nutrido de economistas, las negociaciones salariales marcan el rumbo de las expectativas inflacionarias de 2011. El propio Bein advirtió que “el nivel de salarios acordado en las paritarias” será crucial.

  “De aquí la importancia del intento de avanzar en un acuerdo social”, que apunte a moderar el ritmo al cual gira la rueda de precios y salarios. “ Evidentemente se requiere también de una coordinación con el resto de las políticas fiscal y monetaria para apuntar a morigerar el ritmo inflacionario”, reflexionó.

  Por estas horas, el pacto social parece frizado por el juego de alineamientos corporativos en las cercanías del poder, así como por las propias internas del gobierno. Fueron los popes de la Unión Industrial Argentina (UIA) los que, luego de la suspensión de una reunión programada para la semana pasada con la Confederación General del Trabajo (CGT), denunciaron que el gobierno no estaba comprometido con ese acuerdo.

  Los empresarios están interesados en plantear en el diálogo social la necesidad de poner un techo a las paritarias. En la opinión del economista Dante Sica, en declaraciones formuladas en diciembre a este diario, el objetivo no sólo es fijar una pauta que no vaya más allá del 25% sino, también, centralizar la negociación, para que no se repita lo de 2010 “cuando se arrancó discutiendo en el 20% y se terminó discutiendo en el 40%”.

  Más allá de que los porcentajes esconden situaciones muy variadas, lo cierto es que esos análisis cierran desde el punto de vista de los que creen que la dinámica salarial es la única condicionante de la dinámica inflacionaria.

AUMENTO POR SI LLUEVE. Sin embargo, también juegan las expectativas de rentabilidad de los propios empresarios. En el último informe del indicador de costo industrial regional que elabora el Instituto de Formación Política Económica y Social (Ifpo), se verificó luego de cierta moderación durante los meses de octubre y noviembre, una tendencia preocupante en materia de inflación de costos para el sector fabril: el aumento de precios en dólares, los abusos de algunos sectores proveedores de insumos que están en la base de la cadena de valor y el regreso de las remarcaciones “preventivas”.

  Desde principios de este año, el Ifpo elabora el indicador Costo Industrial Regional (CIR - M1), que busca construir una referencia sobre la evolución de los precios al interior de las cadenas de producción. El estudio hecho por un equipo que dirige el rosarino Marcelo Vila Ortiz releva costos de industrias manufactureras, proveedoras de máquinas y equipos para las industrias alimenticias, frigoríficos, supermercados, gastronomía y línea blanca, entre ellos.

  Según el informe, el indicador CIR creció 20,66% en el año. Los aumentos acumulados en 2010 fueron liderados por los caños y accesorios de cobres, con el 32,40%. El menor incremento anual fue en el rubro pintura, con un 10,71%. El aluminio registró subas de hasta 26,5%, la madera del 25,61% y los plásticos de hasta el 22,81%. El acero subió hasta 19,95%.

  Se indica allí que algunos formadores de precios de manufacturas básicas “dieron un breve respiro en octubre y noviembre, pero ya han comunicado nuevos incrementos a partir del primero de enero de 2011”. Lo preocupante de esto es que “deja ver claramente que se cubren por anticipado de la inflación posible, para mantener márgenes de utilidades muy superiores al resto de empresas dentro de la cadena de valor”.

  “Para el 2011 se necesitará trabajar fundamentalmente sobre dos variables: por un lado, que los formadores de precios industriales (acero, aluminio, vidrio, plástico, madera, etc) adopten otra posición en cuanto a los incrementos preventivos de precio”, concluye el informe.

La inflación rosarina

El Indice de Precios al Consumidor (IPC) de Rosario que elabora el Centro de Estudios Sociales y Acción Comunitaria (Cesyac) aumentó durante diciembre 0,87%, respecto del mes anterior. Lo llamativo del relevamiento del último mes de 2010 es que la variación estuvo fuertemente ligada a las alzas registradas en el servicio de electricidad y combustibles, además de los aumentos que vienen registrándose en forma más habitual en frutas, verduras y carnes.