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La infanta Cristina dijo al juez que no sabía nada y todo lo manejaba su esposo

La realeza española ante el banquillo. "Confiaba en él", dijo Cristina, quien fue interrogada durante seis horas. Está imputada por blanqueo y evasión fiscal junto a su cónyuge

Domingo 09 de Febrero de 2014

Ante una enorme expectativa de los medios de comunicación, la infanta Cristina declaró finalmente ante el juez de instrucción que la citó, imputada por delitos fiscales y de blanqueo de capitales. La hija menor del rey Juan Carlos compareció durante seis horas y respondió más de 400 preguntas del magistrado José Castro. Según relatos de la prensa española, varios pasajes del interrogotorio fueron muy tensos. Cristina se amparó en su desconocimiento de las finanzas del instituto a través del cual se hicieron las maniobras con fondos públicos y en cierta forma echó todas las responsabilidades sobre su esposo. "Confiaba mucho en él", dijo una y otra vez sobre su cónyuge, Iñaki Urdangarin.

Fue la primera vez en la historia de España que un integrante de la familia real fue interrogado en sede judicial,y para colmo bajo graves imputaciones penales. La comparecencia tuvo un marco de espectacularidad, dado por los alrededor de 300 periodistas y camarógrafos que se dieron cita en la capital de las Islas Baleares, Palma de Mallorca, para cubrir el hecho. Cristina, de 48 años, declaró durante seis horas para responder por su imputación en el "caso Nóos", tomado del nombre del instituto sin fines de lucro a través del cual Urdangarin y su socio se habrían apoderado fraudulentamente de casi 6 millones de euros de fondos públicos.

"Paseíllo".La infanta llegó y salió del tribunal muy sonriente. Ante el edificio y desde el auto del que se bajó hizo un "minipaseíllo", según lo calificaron los medios españoles, que fue seguido por cientos de objetivos. La seguridad real era partidaria de que se bajara directamente frente al ingreso del edificio, pero finalmente se llegó a una solución intermedia. Para algunos cronistas, salió "más sonriente de lo que entró" durante la mañana, cuando llegó al juzgado.

"Doña Cristina", como la llaman los medios ibéricos, se desvinculó totalmente de la gestión, tanto del Nóos —que recibió 6 millones de euros de las administraciones balear y valenciana—, como de la de Aizoon, una empresa que la infanta compartía al 50 por ciento con su esposo Iñaki Urdagarin. Cristina le aseguró al juez que "desconocía el funcionamiento y la gestión" de ambas instituciones y aseguró incluso que "no sabía" que los empleados domésticos que trabajaban en su casa habían sido contratados a través de Aizoon.

Según fuentes judiciales, no se la vio tensa durante la larga declaración y se mostró incluso sonriente. Para una de las acusaciones particulares, Cristina fue "evasiva" durante el interrogatorio. Según esta fuente, ha recurrido en forma casi permanente a un repertorio de "no sé, no conozco, no recuerdo, no me consta".

En resumen, la hija menor del rey respondió que firmaba "todo lo que le pedía" su marido porque "confiaba mucho él". Pero al mismo tiempo Cristina ha defendido a Urdangarin, a quien ha definido como una persona "muy escrupulosa y respetuosa", según fuentes que estuvieron presentes. Pero hubo momentos de tensión. "¿Usted ha pasado hasta un estacionamiento de un euro, qué pensaba que iba colar?", le disparó a quemarropa el juez Castro en cierto momento. Los medios españoles subrayaron que el magistrado se dirigió a la infanta bajo el democrático apelativo de "señora" y no "alteza". Ante el juez, la infanta aseguró que 1,2 millones de euros que recibió del rey para comprar su casa en Barcelona "son un préstamo que está devolviendo poco a poco". Otro detalle de interés: la infanta también ha reconocido que sabía que su padre el rey le había pedido a Urdangarin en 2006 que dejara los negocios relacionados con el instituto Nóos. Según Cristina la petición se la habría hecho directamente el rey a Urdangarin. La ONG Nóos fue creada en 2003 y cobró 6,1 millones de las administraciones de Baleares y la Comunidad Valenciana. La directiva del instituto estaba formada por cinco personas: el matrimonio de Cristina y Urdangarín, Carlos García Revenga, secretario de las infantas, Diego Torres y su esposa Ana María Tejeiro. Los cinco han sido imputados por el juez Castro.

Los dos abogados de la acusación, Virgina López (por la ONG Manos Limpias) y Manuel Delgado (del Foro Cívico) han denunciado tras el interregotario que la infanta recurrió a la "teoría del amor", para usar a su esposo "como cortafuegos". Delgado señaló que Cristina le dijo al juez que "ni siquiera sabía que en su casa había una empresa", en referencia a Aizoon, que tenía domicilio legal en el palacete de Barcelona donde vivía la pareja y sus hijos hasta que estalló el escándalo. De parte de la defensa no hubo declaraciones.

En las calles, y alejados por un cordón policial, un grupo de manifestantes, que enarbolaba la bandera republicana roja, amarilla y morada, se congregó con pancartas en las que podía leerse "Sangre real = justicia irreal" o "La ley es igual para todos". "Para nosotros el juez Castro es uno de los grandes de España. Es el único que está haciendo justicia para los españoles", decía Andrés Rodríguez, un conductor de colectivos de 35 años.

A Madrid.Al anochecer, Cristina ya estaba en Madrid, adonde se dirigió al palacio real de La Zarzuela a encontrarse con sus padres. Allí encontró calor familiar. Pero desde que el juez José Castro la citó como imputada, la monarquía, protegida durante mucho tiempo, descubrió que ya no era intocable. Ayer, con las seis horas de interrogatorio en un tribunal de provincias deuna hija del rey, España cruzó un umbral histórico. Un juez, José Castro, quien llega al tribunal montado en su "scooter", ha dejado en claro que la Justicia también es para los de sangre azul.

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