Miércoles 06 de Junio de 2012
El 3 de mayo pasado leí la carta de lectores del título "La indiferencia es violencia", que reforzó lo que hace tiempo decimos muchos. La comunidad debe trabajar para ayudar a la escuela y a la familia, porque éstas ya no son la contención de los niños como lo eran antes. Los maestros deben ocuparse de la salud y de la alimentación de sus alumnos y cumplir con los programas en el año. Mal pueden entonces, educar, contener a los niños si no poseen las herramientas necesarias. No siempre logran hacerlo cuando aparecen drogas y violencia en el ámbito escolar. Como decía la docente del DNI 22.807.663, se necesitaría la colaboración de todo un plantel de profesionales, psicólogos, médicos, asistentes sociales, lo que en nuestra sociedad es casi imposible. Se debería preparar a los docentes para que puedan protegerlos. En otra carta, del 8 de mayo, la señora María Balza pide a las autoridades "campañas de educación sobre el peligro del consumo de drogas". Todos los días leemos noticias sobre hechos de violencia entre estudiantes, algunos de consecuencias muy graves. Todos somos conscientes y estamos preocupados por el problema, pero ¿no es hora de que nos ocupemos? Sería más fácil prevenir el problema y no después mandar a los chicos a centros de rehabilitación. Los clubes de Leones poseemos un programa, "Destrezas para la adolescencia", donde se capacita a los docentes para ayudar a los jóvenes y tratar de que no sucumban ante estos estímulos tan negativos. Es muy difícil frenar la droga cuando está instalada en la sociedad, pero debemos intentarlo, enseñar a los niños los daños que causa antes de que comiencen a probarla (tabaco, alcohol, marihuana). Nuestro Club de Leones de Rosario Luis Pasteur ya dictó cuatro talleres a los que acudieron más de cien docentes. No es la panacea, pero no podemos seguir ignorando el problema. Toda la escuela y las familias deben involucrarse para cuidar a nuestros niños. No es sancionando sino previniendo cómo los podemos ayudar. Contener es educar, dar valores, poner límites. Fortalecer su espíritu y darles razones por la cual quieran mantenerse al margen de los estragos que causan las drogas.
Erina Perla Cabales,
perlacabales@hotmail.com