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La increíble historia de 22 jóvenes dispuestos a cambiar una dura realidad

En sus ratos libres se lanzaron a una cruzada solidaria donde el ingenio está a la orden del día

Domingo 30 de Septiembre de 2012

No pertenecen a ningún grupo religioso, político ni gremial. Son 22 jóvenes profesionales y estudiantes unidos por un profundo impulso solidario. Y lo más asombroso: en sus ratos libres no dudan en cantar en bares, hacer colectas en la puerta de los boliches, lanzarse en los semáforos a explicar su propósito y organizar ferias. Así lograron terminar de construir un comedor y un taller de oficios en el barrio toba y van por más. Todo un hallazgo en tiempos de materialismo y grandes egocentrismos.

Formaron el grupo Siendo Puente y conocieron el trabajo que lleva adelante la monja María Jordán en el barrio toba de Génova y Campbell.

"La hermana Jordán nos llenó de entusiasmo y nos puso las pilas. Ante tanta necesidad como la que vimos en el barrio toba, nos propusimos juntar los 60 mil pesos que necesita la monja para terminar parte de su obra antes de que termine octubre", cuenta Felicitas Welkens. "Esta búsqueda de fondos nos la planteamos como desafío y estamos asombrados por la generosidad de los rosarinos"., confesó.

"Ya conseguimos dos heladeras, un freezer, la cocina, vajilla, sillas y mesas para el comedor y hasta las ventanas que se robaron en el barrio", relató Diego Favarel, otro de los integrantes del grupo.

Confiesan que una situación actuó como detonante para impulsarlos a realizar colectas solidarias. "Una noche estábamos pidiendo plata a la gente que caminaba por Pellegrini y en un semáforo había un nene de seis años haciendo malabares. Cuando nos vio a nosotros que parábamos a los transeúntes y le explicábamos que juntábamos dinero para colaborar con un taller de oficios, el nene se acercó y nos dio dos pesos. Luego tomó sus instrumentos y siguió haciendo malabares. Esto nos dejó helados. Quisimos llevarlo a comer y no aceptó, nos agradeció y siguió con lo suyo".

Este pequeño acontecimiento prendió el motor de los jóvenes, que se dieron cuenta de que podían hacer mucho si ese niño que hacía malabares era capaz de desprenderse de dos pesos con un fin solidario, tal vez la única recaudación de la noche.

A partir de allí dejaron volar la imaginación y empezaron con las experiencias más disparatadas. Por ejemplo, Felicitas aprovechó su buena voz y una noche se fue a un bar. Allí le pidió al encargado si podía cantar "a la gorra". Le dieron el okey y empezó a cantar a capella mientras un amigo pasaba la gorra. Así se hizo con algunos pesos, que fueron directo al fondo "para los chicos del barrio toba", dijo recordando todavía con cierta vergüenza esa noche.

Otra noche fue el turno de Belén, también de "Siendo Puentes". Comía con otros amigos cuando les propuso "salir a buscar plata por los boliches". Sus compañeros de mesa (que también integran el proyecto) la miraron escépticos. Pero ella fue más rápida y los desafío: "A ver quién logra más dinero en una hora", dijo. Eran las 3 de la mañana cuando se lanzaron a las puertas de los boliches. Explicaron el proyecto a los que encontraban en las puertas y para sorpresa de ellos mismos, los jóvenes hicieron su donativo y sumaron 135 pesos.

Bajo el lema de que todo suma, Leo habló con un amigo y consiguió una camiseta de Maxi Rodríguez firmada por todos los jugadores de Newell's. Y otro del grupo consiguió una con las firma de los de Central. Con eso hicieron una rifa que les sumó bastantes ceros al pozo.

Otra de las ideas que implementaron fue salir los fines de semana al parque y ofrecer tortas a cambio de lo que la gente quisiera pagar. "Les contamos que era para construir un comedor y un taller de oficios en el barrio toba", explicó Felicitas, quien cocinó varias tortas.

También están aquellos que piden plata en la calle. Como están bien vestidos la gente los mira pensando que es una broma. "Una vez tuve que abrir mi billetera, donde yo tenía algo de plata y mostrarle a una señora que lo que pedía no era para mí, sino para el proyecto", agregó Diego.

Lo que recalcan estos jóvenes es que están sorprendidos por la cantidad de gente que les da dinero. "Cuando le contamos a la hermana Jordán, no se sorprendió. Nos dijo que ella no deja de asombrarse por la solidaridad de los rosarinos. Todo lo que se ha hecho en ese barrio es gracias a la gente de Rosario", sostienen.

 

Cambios profundos. Para muchos de los integrantes de Siendo Puente esta es la primera experiencia solidaria, que sin dudas los marcó.

"A mí me cambió la actitud ante las personas que piden. A veces uno los etiqueta como vagos, pero en realidad, como nos explicó la hermana Jordán, ellos nunca aprendieron qué es el esfuerzo. No recibieron tanto como yo", reflexionó uno de los chicos que está decidido a que cuando terminen de ayudar al barrio toba, seguirá haciéndolo para otras organizaciones.

A su vez, una de las chicas contó que va a seguir involucrada en cuestiones solidarias y hasta pensó en estudiar asistente social. "La alegría que experimentás cuando hacés algo por el otro es increíble, y eso no se puede explicar. Sólo lo descubrís cuando hacés este tipo de cosas", confesó una chica que también continuará trabajando en la iniciativa.

Siendo Puente nació como una aventura, pero se está consolidando como un grupo de trabajo fuerte en el que todos se involucraron.

Ahora harán una feria de garaje en donde venderán "de todo" a mitad de precio. Llevarán desde muebles hasta ropa y tortas. Junto con esto están planeando hacer una fiesta para seguir sumando al fondo solidario.

Más proyectos

Luego de colaborar con el barrio Los Pumitas, Siendo Puente seguirá ayudando a otros. Tal vez los próximos sean la Fundación Camino-Conin, que trabaja para prevenir la desnutrición infantil y la escuela de discapacitados de Capitán Bermúdez. Para contactarse escribir a

siendopuente24@gmail.com, o llamar al 430-3735.

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