La increíble historia de una indigente que ingresó a la universidad de Harvard
Una joven prodigio californiana logró ingresar a la Universidad de Harvard, considerada una de las de mayor nivel en el mundo, tras haber sufrido una infancia sin hogar, informó ayer la prensa local.

Miércoles 24 de Junio de 2009

Una joven prodigio californiana logró ingresar a la Universidad de Harvard, considerada una de las de mayor nivel en el mundo, tras haber sufrido una infancia sin hogar, informó ayer la prensa local.

Antes de ingresar a Harvard, Khadijah Williams, hoy de 18 años, superó las pruebas de admisión de otras 20 universidades de su país, incluyendo la de Columbia.

La joven nació cuando su madre tenía 14 años y vivió con ella en la indigencia, en la calle, entre ratas, agua contaminada y narcotraficantes, durmiendo a la intemperie y en refugios.

Williams asistió a 12 escuelas distintas en 12 años, trasladándose entre las ciudades de Los Angeles y San Francisco.

"En la escuela se burlaban de mí porque era pobre, distinta y leía demasiado", dijo la joven al periódico Los Angeles Times.

"Siempre mantuve en secreto dónde vivía, porque alguno podría haber pensado que no tener techo me favorecería en las calificaciones", agregó.

Superdotada. Williams descubrió que era particularmente inteligente en tercer grado de la escuela elemental: un test la calificó en la franja de los superdotados, grado que alcanza sólo un alumno entre diez mil, y finalizó el colegio secundario con calificaciones muy altas, con 99 puntos de promedio.

"Sabía que si quería ser una persona inteligente, debía rodearme de personas inteligentes", escribía la estudiante en sus ejercicios escolares siendo una niña. "Sentía la rabia por tener que ir por detrás en el colegio, ser objeto de burlas por ser pobre, por ser diferente, por leer demasiado".

Williams consumía todo lo que agarraba en sus andanzas callejeras, desde periódicos hasta cinco libros al mes, todo con tal de saciar su hambre de conocimientos y mantener el nivel educativo. Con sólo 9 años, los profesores ya sabían que era una niña superior al resto, pero eso no la libró de seguir de centro en centro. Cada vez que cerraban el punto de acogida, había que mudarse a otra parte, de San Diego a San Francisco, de punta a punta de California.

Después de 12 colegios, de pasar de la droga por las noches, y de viajar en rutas eternas de ómnibus hacia su educación, a Khadijah la admitieron en 20 de las mejores universidades del país. El viernes pasado se graduó con honores del Jefferson High y pondrá rumbo en breve hacia la costa Este, a Massachusetts para estudiar donde antes lo hicieron Barack Obama, Ban-ki Moon o Natalie Portman, la Universidad de Harvard.

Si nada se tuerce, su historia será monumental, otro capítulo del sueño americano que de vez en cuando inspira al mundo.