La impunidad en los accidentes
Cada accidente de tránsito como el que ocurrió en Salta y Ovidio Lagos, que le costó la vida a una docente, me moviliza. Me trae malos recuerdos y también impotencia porque, como pasa con la Justicia de este país, todo queda en nada.

Miércoles 25 de Junio de 2014

Cada accidente de tránsito como el que ocurrió en Salta y Ovidio Lagos, que le costó la vida a una docente, me moviliza. Me trae malos recuerdos y también impotencia porque, como pasa con la Justicia de este país, todo queda en nada. A fines de mayo de 2002 cuando mi hija tenía apenas 8 años tuvimos un accidente de consideración por culpa de un irresponsable, inconsciente y diría mala persona que cruzó un semáforo en rojo en la intersección de Carrasco y Avellaneda. Este señor, Miguel Castelotti, así se llama, no solamente cometió una falta sino dos: no tenía seguro. Se le inició una demanda por daños y perjuicios (mi hija resultó lastimada) dónde con la buena labor para comprobar su culpabilidad del doctor Guillermo Francisca, la mencionada demanda falló a favor nuestro pero el señor Castelotti se declaró insolvente, y a partir de ahí la Justicia se quedó con la pasiva postura de este señor que ni tiene otro calificativo que delincuente, porque la lesionada había sido mi hija y jamás se interiorizó ni se preocupó por cómo estaba ella, que gracias a Dios se recuperó satisfactoriamente, pero la marca, la cicatriz, no corporal sino la psicológica, no se va. Si Castelotti hubiese tenido otro proceder, hoy, luego de 12 años, todo sería distinto y espero que esta causa, como otras, no prescriba. Hay que decir basta a los casos como la de esta inocente profesora; Capozzuca, y la del hijo de un reconocido médico, entre otros. Seguiré esperando a que se accione como debe ser.

Alberto Maidana