Domingo 04 de Octubre de 2009
Hay una ausencia cierta de los padres para con sus hijos y esto se refleja en la conducta de los chicos en la calle, en la escuela, en el club, en los peloteros, en los espacios de juegos y plazas. Es simplemente una observación para retomar el debate sobre la necesidad de poner límites (del no y del sí) y de los motivos que condicionan tal actitud. Los modos y gestos siempre son indicios de que algo anda mal. Debemos hablar mucho con nuestros chicos y darles más tiempo presencial. La escuela como la sociedad misma no puede suplantar nuestra misión más noble que es la educación familiar. Octubre es el mes de la familia, es una oportunidad entonces de replantearse su valor en la sociedad, ¿no lo creen? La importancia de tener una familia es invalorable y la suerte de formarla es mucho mayor.
Ana María Córdoba
amtcordoba@hotmail.com