Viernes 04 de Septiembre de 2009
Si usted lee la primera parte del libro "La hojarasca", de Gabriel García Márquez, seguramente se va a sentir identificado con la dirigencia política de nuestro país. Han transcurrido más de dos décadas de democracia y nuestro país sigue sumergido en crisis de todo tipo. Y no es para cuestionar la forma democrática de un país, sino a la conducción política, ya que son estos mismos personajes viejos sinvergüenzas que desprestigian y desvalorizan la vida democrática. Nosotros, los ciudadanos comunes, debemos velar por ella. Es por eso que debemos motivar a que se creen los resortes necesarios para que cuando un presidente, un gobernador, un intendente, etcétera, no tiene la capacidad para gobernar se lo pueda remover de su cargo y no esperar hasta una nueva elección. No sé si sabía que usted o yo no tenemos la vida comprada, sólo Dios sabe el tiempo que vamos a vivir.
Gustavo Aragonés, yeyelive@hotmail.com