Lunes 17 de Agosto de 2015
La historia se repite constantemente. Después de un largo periodo de gobierno populista y demagógico el pueblo argentino comprendió nuevamente que este no es el camino. Ahora, como hace 17 años, la responsabilidad de intentar eliminar la herencia de lo que se hace llamar "popular", que tanto daño nos a hecho cae sobre las espaldas del jefe de CABA que desde su instauración como territorio autónomo concentró todo el poder mediático, ratificando que la Argentina es controlada en casi todo su dimensión por su ciudad capital y demostrando así que el federalismo y el republicanismo mentiroso escrito en nuestra Constitución no ha podido ponerse en practica, y permitió que la concentración económica y política se considere una normalidad en nuestra sociedad avasallando que los derechos de los habitantes de la Nación y poniendo como único objetivo del gobierno el aumento patrimonial de sus funcionarios, y procurando la continuidad del partido político gobernante, sin darle importancia al bienestar del pueblo excepto de los sectores sociales mas apegados a el. Algunos dirán que el principal problema del pueblo argentino es la aceptación de la corrupción y del derroche de poder de los políticos, en mi opinión es la falta de entendimiento de lo que ocurre, el no poder concebir realmente cómo todos los sectores medios y trabajadores somos explotados y utilizados en nuestra contra. Mientras continuemos de esta manera, la única esperanza que nos queda es la aparición de una especie de mesías que proponga el verdadero cambio, logre hacerlo democráticamente y transforme el ente político, social y cultural de los argentinos en algo que realmente valga la pena valorar.
Tomás Castagnino
DNI 39.120.876