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“La historia nuestra con la ciudad es muy romántica”, afirmó Chano, líder de Tan Biónica

Chano Moreno Charpentier, líder de la banda, dijo que la relación del grupo con la ciudad es “una historia romántica” que “empezó con el pie derecho”. Y relativizó el calificativo de “la banda del momento”

Domingo 01 de Diciembre de 2013

“La historia nuestra con la ciudad es muy romántica”, afirmó Chano Moreno Charpentier, líder de Tan Biónica. El grupo visita la ciudad desde hace siete años y, de hecho, Rosario fue el primer lugar que visitaron en una gira. A una semana del recital que Tan Biónica dará el sábado próximo en el Monumento a la Bandera con entrada gratuita y un repaso de sus tres discos, Moreno Charpentier habló con Escenario. Dijo que aunque convoquen a una “peregrinación biónica”, no pretenden ser profetas, y que pueden hacer un “tema veraniego”, lo que no convierte a llamada “la banda del momento” en algo pasajero. Al contrario, recordó que esa suerte de eslogan ya tiene casi una década, cuando lo usó un diario porteño. “Nuestro lema”, dijo, es, justamente, “no aprovechar el momento”.

   —¿Cuáles son las expectativas por el regreso a Rosario?

   —La verdad que está buenísimo tener la posibilidad de hacer un show de esa magnitud en un lugar así. Es uno de mis lugares favoritos en el mundo. El Monumento a la Bandera me parece alucinante; siempre digo qué bueno vivir acá, frente al río. (Rosario) fue el primer lugar en el que Tan Biónica hizo su primer desembarco. La primera vez que salimos de gira fuimos a Rosario. Hicimos un recorrido como el que hicimos en Buenos Aires. Creo que fuimos todos los años, dos o tres veces, hace siete años, y el grupo tiene once.

   —Y cada vez que vinieron fueron a lugares con más capacidad...

   —En realidad, con el surgimiento en Rosario, primero sucedió algo que no había sucedido nunca. “Arruinarse”, de “Canciones del Huracán”, empezó a tener bastante repercusión en las radios de Rosario, algo que ni siquiera sucedía en Buenos Aires. Me acuerdo que fuimos a un ciclo y tocamos para unas 400 personas. No podíamos creerlo. Era un evento muy significativo porque fuimos con la expectativa de tocar para 20 ó 30 personas. Ya arrancamos con el pie derecho. Eso fue como un hit momentáneo que no estaba sostenido por ninguna estrategia y el grupo estaba de alguna manera improvisando sus pasos en los viajes y en los medios, así que duró lo que tenía que durar. Después volvimos a los 6 u 8 meses y tocamos para 40 personas. Me acuerdo que empezamos a hacer shows en McNamara y venían 40 ó 50, tal vez 100 otro día. Un día fuimos a otro lugar un poco más grande, y así fuimos creciendo hasta llegar a Metropolitano hace dos años. Todo fue a su medida, paulatino y bajo un orden lógico de crecimiento. La primera vez en el Metropolitano fuimos al más chiquito. Puede ser para mil, para tres mil y para 10 mil. E hicimos los tres. La historia nuestra con la ciudad es muy romántica porque íbamos en auto, con todo el auto cargado, lleno de cosas.

   —Ahora que son una banda consolidada, ¿conservan el romanticismo o se fue desgastando?

   —La verdad que lo seguimos conservando. De hecho, ahora tal vez para mí es mucho más difícil ir a algunos puntos neurálgicos de la ciudad. Primero porque tenemos poco tiempo y a veces se complica un poco por la gente, pero cada vez que voy a Rosario voy a comer a los lugares que me gustan, paseo por el bulevar Oroño, tal vez en horarios más raros, pero lo hago. Hay un restorán que me encanta que está cerca de los Silos y es alucinante.

   —¿Qué significa el concepto de peregrinación biónica?

   —Este mismo show lo hicimos en Pampa y Figueroa Alcorta el 8 de diciembre del año pasado. Fue muy grande, con 100 mil personas y los fans espontáneamente decidieron juntarse cerca para ir caminando hasta el lugar. Y nosotros los sorprendimos con un micro que nos facilitaron, de esos tipo ingleses, que no tienen techo, y fuimos unas 20 cuadras hasta el lugar donde tocábamos acompañados por los fans. Sin dudas es un hecho que nos marcó.

   —La peregrinación tiene una connotación religiosa, y de alguna manera un recital es una especie de ritual donde el cantante baja un mensaje a sus fans, a sus fieles. ¿Sentís alguna responsabilidad por lo que decís en tus letras o lo que pueden provocar en quien la escucha?

   —La verdad me inclino más a eso a la hora del discurso extra artístico, con lo que tiene que ver con cualquier aparición pública o cualquiera sea la manera de difundir el mensaje, pero menos con el arte. Con el arte tal vez no soy tan cuidadoso con ese tipo de cosas. Es claro que uno hace música para un público que está recorriendo una vida y buscando una identidad, y que lo que uno dice lo toman como parte de esa identidad que están construyendo, que sacarán un poco de las letras de Tan Biónica, o del peinado de algún actor o del mensaje o la filosofía de algún escritor. Ahí uno entiende que el mensaje que está dando tiene que ser responsable de alguna manera. Yo creo que esa cuota de responsabilidad ya se cubre con la honestidad artística. Creo que si uno es artísticamente honesto me parece que no hay de qué preocuparse.

   —¿Personalmente quiénes te inspiraron?

   —Mirá, a mí para crear una identidad, o lo que recuerdo de cómo fui encontrando mi personalidad como persona y como artista, fueron un poco los libros. Uno tampoco puede desentenderse de la televisión. Hace tiempo nosotros crecíamos escuchando que todos los pibes que están embobados mirando la televisión iban a ser unos inútiles, y la verdad que no es así. Un chico pasa gran parte de su tiempo con la computadora, o con la Play Station. Más allá de que uno tal vez se crió de otra manera, y yo viví en un barrio donde jugábamos al carnaval, andábamos en bicicleta y de esa manera nos relacionábamos con el mundo, no creo que haya sido una generación perdida. Lo que sí creo es que formarse espiritualmente, intelectualmente y culturalmente da un montón de herramientas. A mi me marcaron muchísimo Borges, Bioy Casares, Dolina, Fontanarrosa. Creo que son todas cosas que hacen al individuo. Y uno es nada más que una colección o un glosario de todos esos elementos. Como artista, en algunas canciones me interesa dejar un mensaje, y en algunas otras, no. Me interesa que la gente escuche una música que le permita pasar un buen día.

   —La música y el arte son actividades que, en general, valoran la profundidad, la complejidad, el purismo. ¿Ese es un tema que te interesa?

   —Tan Biónica es un grupo versátil. O sea, para tomarlo como punto de referencia, nuestro último trabajo, “Destinología”, tiene dos cortes de difusión que están en polaridades opuestas. “Ciudad mágica” es una canción optimista, bailable, amiga de la noche y de la celebración, y el segundo corte fue “La melodía de Dios”, en la que tal vez tratamos de dejar algún mensaje y calar más profundo en búsquedas interiores, en hacernos preguntas. “La melodía de Dios” se ocupa del fenómeno del destino, del tiempo y de las causas irrevocables que nos presenta la vida, lo irreparable. Entonces, lo bueno de Tan Biónica, es que como artista tengo un espacio en el que se disuelve la música en una canción como “Ciudad mágica”, que tampoco pretende ser un tema instructivo, ni una cosa en la que yo pretendo que queden las huellas de mi mensaje grabadas para siempre, sino que es una canción veraniega, que estaba bueno tocarla con mis compañeros y que tenía un ritmo recopado, y la hicimos. Y en “La melodía de Dios” tal vez teníamos ganas de dejarle un poco de data a la gente o de contarle al pibe que nos escucha, che, mirá lo que nos está pasando ahora. O lo que me está pasando.

   —Hablaste de un tema veraniego, y está instalada la idea de “la banda del momento” para referirse a Tan Biónica. “La banda del momento” puede ser un elogio o puede hablar de algo pasajero...

   —A veces, para mí que toco en el grupo, lo recibo como raro, o tal vez como una nomenclatura injusta, yo qué sé. Pero Tan Biónica es un grupo que lleva diez años. Cuando nosotros llenamos el Luna Park, la tapa de uno de los diarios importantes de Buenos Aires decía “La banda del momento llenó el Luna Park”. Y después de ese, hicimos siete Luna Park más, y también decían la banda del momento. Entonces, bueno... Nosotros tenemos una postura opuesta frente a eso que dice la gente de que hay que aprovechar el momento. Nosotros no aprovechamos el momento de ninguna manera. No vamos a abusar de esta situación de exposición. No porque creamos que estamos sacando algún beneficio que no corresponde, sino porque estamos haciendo como siempre un camino diferente al que hacían todos los grupos. Nosotros no tocábamos en festivales. Dijimos el día toquemos en festivales cerremos y lo hacemos cuando las condiciones las pongamos nosotros. No de caprichosos, sino porque el show de Tan Biónica tiene tres cambios de vestuario, una puesta en escena y una escenografía diferente. Ese fue un ideal que sostuvimos siempre. Y tampoco se trata de salir y tocar en shows de todas las municipalidades del país para facturar. Eso es algo que no hicimos. Al contrario, salimos con una producción súper ambiciosa, con el mismo show que hacemos en Buenos Aires, Rosario o Córdoba, y en todas las provincias es de esa manera. Siempre nos gustó que en nuestros shows haya un buen vestuario, una buena escenografía, que la gente disfrute, que vea algo diferente. No somos de decir un, dos, tres, va, y tocamos el tema y zapar. El desafío fue recorrer todo el país y lo hicimos. Ahora nos falta Ushuaia, y ya fuimos a Méjico y Colombia. Ese ese es como nuestro lema, no aprovechar el momento.

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