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La historia del hombre que encontró la muerte antes de perder la libertad

Tenía un pedido de captura en la Justicia federal por presunta participación en una red de trata. Se mató en un accidente en la ruta el pasado 26 de diciembre a las 17.30.

Domingo 06 de Enero de 2013

La muerte de un hombre en un accidente de tránsito ocurrido en diciembre del año que pasó generó un sinnúmero de especulaciones y versiones entre los vecinos de San Jorge, donde vivía la víctima. Y puso también en el tapete una historia que conjuga prostitución, proxenetismo, posible trata de personas y un pedido de captura cuyo cumplimiento era inminente pero que nunca llegó a concretarse.

El 26 de diciembre, a las 17.30, la coupé Renault Megane que conducía Eduardo de la Fuente, de 58 años, se estrelló frontalmente contra un camión entre los kilómetros 74 y 75 de la ruta provincial Nº 13, a cinco kilómetros de San Jorge. De la Fuente se dirigía en sentido sur-norte (se alejaba de su ciudad) cuando chocó con un camión Volkswagen, tripulado por Eladio Rodríguez (48 años), que venía en sentido contrario cargado con cereal. El conductor del auto murió.

Hasta allí llega la noticia que oportunamente publicó este diario. Pero con el correr de los días, la muerte de de la Fuente empezó a llenarse de matices. Ocurre que el hombre era la cara visible de un cabaret y del motel que se levanta al lado, en San Jorge. Las actividades que se desarrollaban en este local eran un secreto a voces, así como que el hombre siempre había logrado eludir el cierre de su comercio.

La orden. El 22 de diciembre, personal de la Unidad Especial de Investigaciones y Procedimientos Judiciales de la Gendarmería Nacional allanó el local Candilejas y el Motel 101, que se levanta al lado, sobre la ruta 13, a pocos kilómetros del acceso a San Jorge.

Como resultado de estos procedimientos, el personal de Gendarmería Nacional encontró 11 mujeres en el club nocturno que fueron asistidas por el programa de protección a las víctimas de Trata de Personas del Ministerio de Justicia de la Nación. Fuentes vinculadas a la investigación afirmaron que las mujeres explotadas habían sido reclutadas en distintas provincias argentinas y en países limítrofes.

Según pudo saberse, la orden fue librada por el Juzgado Federal Nº 1 de Santa Fe, en el marco de una investigación más amplia que lleva adelante el Fiscal Federal Walter Rodríguez sobre prostíbulos y wiskerias del interior provincial involucrados en una red delictiva de trata de personas.

En este marco, el juez federal Reinaldo Rodríguez libró también una orden de captura nacional e internacional de de la Fuente. Gendarmería no llegó a arrestarlo. De la Fuente salió a la ruta y encontró la muerte, en pleno día.

El vecino. Tenía todo para ser un buen vecino. Su ciudad le retribuía la amabilidad, la simpatía y el respeto que "El Cordobés" Eduardo de la Fuente exteriorizaba. Por lo general, sus conciudadanos no lo juzgaban por los rumores de que en el famoso night club Candilejas, ubicado a tres kilómetros al sur de San Jorge, sobre la ruta provincial 13, se realizaban actividades ilegales.

Muchos mostraban admiración por su habilidad para los negocios y el contundente arrojo a la hora de garantizar el orden en su local. Cuentan que en ocasiones echó a trompadas a parroquianos que intentaban pasarse de la línea o romper las reglas establecidas para el trato con sus muchachas.

Se radicó en la ciudad hace unos veinticinco años cuando aún se dedicaba a la venta de verduras. Con Candilejas dejó atrás esa actividad para transformarse en empresario de la noche. Con un pragmatismo sorprendente construyó y habilitó su negocio como wiskería y con el paso de los años construyó el Motel 101, en el terreno aledaño.

Esa combinación le permitía argumentar ante las autoridades que en su negocio no se ofrecía sexo. "Si las chicas quieren salir por su cuenta con algún cliente y pasar por el motel, es cosa de ellas", razonaba. Sin embargo, el local tenía cierta fama ganada en la región por "el nivel" del plantel de alternadoras de diversas nacionalidades, que se renovaba con frecuencia.

Lo cierto es que con esa actividad el Cordobés, adepto a los buenos autos y a un modo de vestir singular por su fruición por las botas texanas, llegó a amasar una verdadera fortuna. Compró un establecimiento agropecuario en la zona rural de Crispi, fundó una empresa de transportes de cargas y en los últimos años montó una distribuidora de agua mineral.

El torbellino de versiones que surgieron tras su muerte fue tan intenso como el cúmulo de anécdotas que rodearon al personaje. La ausencia de fuentes oficiales que se explayen sobre los procedimientos ordenados por el Juzgado Federal Nº 1 de Santa Fe y ejecutados por Gendarmería Nacional en su local, hicieron el resto.

Se habló de tráfico de estupefacientes, de que el lugar hoy clausurado era un eslabón de una cadena internacional de trata de personas y prostitución forzada, se dijo que en el cabaret pudo haber estado un tiempo la joven tucumana desaparecida María de los Angeles (Marita) Verón. Se comentó que el empresario fue avisado por la policía provincial de que pesaba sobre él una orden de captura nacional e internacional y que le dieron tiempo para escapar.

También hubo versiones que aseguraron que El Cordobés, un día después de la última Navidad, apuntó su auto contra un camión y provocó el accidente que le costó la vida, como una forma de eludir la detención. Todo constituye un cúmulo de indicios que aún no fue descartado por los pesquisas y es considerado en la investigación que lleva adelante la Justicia federal.

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