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La historia de ambición y deudas que llevó al desastre a la infanta Cristina

Ambos ganaban buenos sueldos, pero no podían pagar la hipoteca de cinco millones de euros que sacaron en 2004. Urdangarin armó negocios ilícitos y evadió impuestos a granel.

Lunes 30 de Junio de 2014

La historia de un matrimonio de clase alta que vivía por encima de sus ingresos y que, empujado por sus deudas y sus ambiciones, cayó en el delito. Esta es la historia que pinta el diario El País, de Madrid, en un informe sobre las desventuras de la hija del rey Juan Carlos de Borbón, la infanta Cristina, y su esposo, Iñaki Urdangarin. Ambos fueron procesados por un juez de instrucción el pasado 25 de junio. Los acusa de apropiarse ilícitamente de seis millones de euros de fondos públicos.

El País narra en su informe, titulado "Urdangarin S.A.: un gran fraude nacido de una deuda hipotecaria", cómo el matrimonio incurrió en delitos fiscales y de lavado de dinero —según le imputa el juez de instrucción José Castro— al no poder pagar sus deudas. Pero El País apunta exclusivamente a Urdangarin, como denota su título, y roza sólo de pasada a Cristina. Según el diario, la suma de salarios del matrimonio (186.000 euros anuales) no alcanzaba para cubrir los pagos de la hipoteca del "palacete barcelonés" (208.000 euros), que se habían comprado en 2004. Urdangarin era un joven de clase media y jugador profesional de balonmano cuando conoció a Cristina en los años 90.

Una carpeta fatal.El País recuerda que el caso estalló a partir de una investigación de la fiscalía de la región de Islas Baleares en 2011. "Una carpeta que guardaba unos pocos folios de un convenio público con el Instituto Nóos", una ONG fundada por Urdangarin, fue el inicio del escándalo que dañó, tal vez irremediablemente, a la monarquía española. El miércoles de la semana pasada, Cristina y Urdangarin fueron procesados por el juez, quien así cerró su instrucción. El procesamiento y envío a juicio ocurrió a apenas cinco días de que subiera al trono el hermano menor de Cristina, Felipe. Su reinado no pudo empezar de peor manera, pese a los esfuerzos realizados desde 2011 para apartar a Cristina y su esposo de la familia real.

La instrucción del "caso Nóos" derivó rápidamente en una investigación de las finanzas de los duques de Palma (título nobiliario de la pareja). El matrimonio llegó a ingresar, en el mejor de sus años (2009), casi un millón de euros, entre el sueldo de ella en la fundación La Caixa (donde aún trabaja) más su "asignación" de la casa real y los ingresos de Urdangarin, que trabajaba en Telefónica. La "historia de perdición de la pareja" arranca en 2004, cuando los duques de Palma deciden cambiar de domicilio. Casados el 4 de octubre de 1997 en Barcelona, se instalaron en una casa de 414.000 euros. Allí vivieron durante siete años, en los que nacieron tres de sus cuatro hijos. Pero en 2004 decidieron comprarse el "palacete de Pedralbes", un ambicioso edificio de 1.000 metros cuadrados cubiertos con jardines. Debieron pagaron 5,8 millones de euros por la propiedad, a los que tuvieron que sumar otros tres millones para reformas. La poderosa Caixa les concedió un generoso crédito hipotecario de cinco millones de euros a 30 años. Un monto desproporcionado en relación con los ingresos de la pareja. Cada trimestre el matrimonio debía pagar una cuota de 52.000 euros.

Con semejantes gastos fijos, Urdangarin puso en marcha un plan "empresarial" con su socio Diego Torres. La idea era organizar eventos y cobrarlos a los gobiernos locales, como el de Baleares, o bien a empresas privadas, interesadas en vincularse con el yerno real. Esto se hacía a través del Instituto Nóos, una entidad civil sin fines de lucro. Claramente, Urdangarin utilizaba para lograr jugosos contratos su carácter de yerno del rey de España, Juan Carlos I. Esto "permitiría abrir muchas puertas para hacer realidad el negocio", reseña el diario. Sus primeros clientes fueron la Comunidad Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia, instituciones que acordaron pagar casi un millón de euros al Nóos por "organizar un evento de promoción del turismo a través del deporte". La desproporción entre el servicio brindado y el precio pagado es manifiesta. "Del millón facturado, apenas gastaron 20 por ciento en la organización del acto", anota el informe.

Dinero desviado.Con estos ventajosos contratos, la pareja llegó a ganar casi un millón de euros en 2009. El dinero se desvió a empresas privadas que previamente habían creado Urdangarin y su socio Torres. Una de ellas, Aizoon, era propiedad de Urdangarin y la infanta Cristina a partes iguales. Esta sociedad, casi sin actividad en 2003, declaró 261.356 euros de beneficios en 2004. El "negocio" creció en 2005 y 2006 con nuevos contratos: la Comunidad Valenciana y las islas Baleares (cinco millones de euros). "La curiosidad de la oposición socialista en el Parlamento balear por conocer esos costosos contratos «a dedo» alertó a la casa real de los peligrosos negocios del yerno", reseña El País.

Urdangarin "encontró, o le buscaron, nuevas fuentes de ingresos en consejos de administración de empresas españolas y extranjeras que le suministraban cuantiosas ganancias", recuerda el diario. Pero Urdangarin dio otro mal paso. Decidió pagar menos impuestos por esos ingresos extraordinarios y facturó presuntos servicios de asesoramiento a través de Aizoon para ahorrarse el pago del impuesto a las rentas, conocido por su sigla, IRPF. La Agencia Tributaria española descubrió la maniobra ilícita. Urdangarin fue imputado de "delito fiscal", imputación que el juez Castro extendió a su esposa.

Llega la catástrofe. En 2009 Urdangarin mejoró asimismo sus ingresos en Telefónica, a razón de 350.000 euros al año. Cuando la Justicia balear lo comenzó a investigar en noviembre de 2011 y esto se hizo público, vino la catástrofe. Urdangarin perdió el trabajo en Telefónica en marzo de 2013, y la infanta su asignación de la casa real. Pero la hipoteca sigue vigente: aún deben pagar 3,6 millones de euros. Ante su colapso económico, los duques de Palma han puesto a la venta el palacete, en 8,9 millones de euros. "Al no tener ingresos actualmente, me veo con la imposibilidad de hacer frente a la póliza de crédito. No he podido pagar las dos últimas cuotas trimestrales", le confesó Urdangarin al juez.

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