La hecatombe neoliberal
El lunes 15 de septiembre de 2008 fue un día histórico para la economía globalizada. Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de los Estados Unidos, quebró y provocó un terremoto en las bolsas de todo el mundo.

Viernes 27 de Febrero de 2009

El lunes 15 de septiembre de 2008 fue un día histórico para la economía globalizada. Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de los Estados Unidos, quebró y provocó un terremoto en las bolsas de todo el mundo. Un azorado George W. Bush manifestó que su gobierno estaba haciendo todo lo que podía para "reducir los trastornos y minimizar el impacto de estos acontecimientos". Los expertos señalaron en ese momento que se estaba en presencia de la peor crisis desde La gran depresión, en 1929. No se equivocaron. A partir del quebranto del gigante bancario la crisis financiera se extendió por todo el planeta. Asustados y acorralados los gobernantes de los países más poderosos decidieron rescatar al sistema bancario inyectándole billones y billones de dólares. Esas sumas colosales sólo sirvieron para reanimar momentáneamente a un enfermo terminal. Al poco tiempo el desplome de las bolsas se encargó de poner en evidencia la magnitud de la crisis. La victoria de Obama trajo una luz de esperanza que, lamentablemente, se esfumó rápidamente. En estos momentos la humanidad está indefensa frente a los embates de un flagelo que es directa consecuencia del colapso financiero: el desempleo. El factor humano de la hecatombe neoliberal entró en escena y no ha hecho más que recalcar la crueldad de un sistema económico, social y cultural lesivo de la dignidad humana. El mundo está viviendo una pesadilla provocada por una élite depredadora dispuesta a quedarse, con la complicidad de la clase política, con todo. El saqueo es a escala planetaria y sus efectos deletéreos tardarán años en desaparecer. Ojalá que para ese entonces el paradigma socialista-democrático haya surgido.

Hernán Andrés Kruse, hkruse@hotmail.com