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"La guerra no es el camino a la paz"

El mundo ante la guerra en Siria. El Papa presidió la vigilia de cinco horas en la Plaza San Pedro en rechazo a una operación militar de EEUU contra el régimen sirio.  

Domingo 08 de Septiembre de 2013

Un Papa Francisco de aspecto sombrío realizó ayer un apasionado llamado para evitar que se extienda el conflicto en Siria, instando a los líderes mundiales a sacar a la humanidad de una "espiral de pena y muerte". El Santo Padre, quien hace poco catalogó la solución militar en Siria como una "búsqueda fútil", lideró a los 1.200 millones de católicos en un día de oración y ayuno global por la paz en Siria, Medio Oriente y el mundo. Unas 100.000 almas asistieron a la vigilia en la plaza de Roma, según el Vaticano, lo que la convierte en una de las más multitudinarias en Occidente en rechazo a la operación bélica que pretende lanzar Estados Unidos contra el régimen sirio por el ataque con armas químicas del 21 de agosto cerca de Damasco.

Francisco pasó la mayor parte de la vigilia en oración silenciosa, pero en su alocución emitió un llamado sincero a favor de la paz y censuró a quien "se deja fascinar por los ídolos del dominio y el poder" y destruye con la guerra la creación de Dios. "Quisiera pedir al Señor que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad griten con fuerza: La violencia y la guerra nunca son camino para la paz", apuntó el Pontífice de Roma que agregó que "la guerra es siempre el fracaso de la humanidad".

Banderas pacifistas con los colores del arco iris ondearon afuera de la plaza, en la que se sentía una brisa, mientras dirigentes religiosos de diversas denominaciones cristianas y no cristianas se sumaban a cardenales, políticos y gente ordinaria en el atardecer de oración, meditación y cántico de himnos. "La violencia y la guerra sólo llevan a la muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra son el lenguaje de la muerte", dijo el Sumo Pontífice en la mitad de una liturgia de oración de cinco horas frente a decenas de miles de personas en la Plaza San Pedro.

Estados Unidos está considerando una acción militar contra Damasco para castigar al presidente Bashar Assad por el ataque tóxico en el que murieron cientos de personas. El gobierno sirio niega ser el responsable.

La liturgia fue alternada por música, oraciones, la recitación del rosario y largos períodos de silencio en los que se pedía a los participantes que meditaran sobre la necesidad de la paz para eliminar la destrucción de la guerra. "Hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha dormido, y hemos agudizado nuestras ideas para justificarnos. Como si fuera normal, seguimos sembrando destrucción, dolor y muerte", dijo el Papa, quien vistió una simple sotana blanca en lugar de los hábitos ceremoniales durante la liturgia. "En este punto me pregunto: ¿Es posible cambiar de dirección? ¿Podemos salir de esta espiral de pena y muerte? ¿Podremos aprender una vez más a recorrer y vivir el camino de la paz?", agregó.

Cuando anunció la vigilia de oración el domingo pasado, el Pontífice pidió a los católicos de todo el mundo que oraran y ayunaran e invitó a miembros de otras religiones a participar de la forma que consideraran adecuada con la esperanza de que una guerra mayor se pueda evitar. Yaha Pallavicini, un líder de la comunidad musulmana italiana, asistió a la liturgia junto a otros musulmanes. "Orar por la paz es algo que sólo puede ayudar a la fraternidad y, si Alá lo desea, a evitar más guerra", dijo. "Como musulmanes que quieren la paz, debemos trabajar para que los valores de la fe y el diálogo prevalezcan sobre la destrucción de los pueblos", dijo.

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