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La Guardia Urbana le incautó mil sandías a un vendedor ambulante de Villa Banana

Hay distintas versiones sobre el conflicto que originó el secuestro de las sandías. En la dependencia municipal manifestaron que existen varias denuncias contra el vendedor.

Viernes 31 de Enero de 2014

Unas mil sandías, 400 bolsas de cebolla y 50 cajones de melones. Esa fue parte de la mercadería que agentes de la Guardia Urbana Municipal (GUM) le incautaron ayer a la mañana a Víctor Ojeda y su familia, vendedores ambulantes que hace unos 30 años están apostados en 27 de Febrero al 4100, en Villa Banana, según sus propias palabras.

El hombre y algunos vecinos reaccionaron quemando gomas por varias horas en el cruce de bulevar Avellaneda y avenida 27 de Febrero. Defendieron al vendedor de 65 años y a su mujer, Elena Silva , de 57, al asegurar que con el comercio de sandías “comen 60 familias” del barrio y les dan trabajo a muchos jóvenes de esa zona.

El operativo, del que participaron policías de la seccional 13ª, según dijeron propios y extraños, no fue pacífico: hubo forcejeos entre agentes y vecinos ante la presencia de niños. Y uno de los seis hijos de Ojeda (Eduardo, de 39 años) fue detenido por varias horas. Por la tarde, el hombre fue liberado pero adelantó que hoy radicará una denuncia en Tribunales por “malos tratos” recibidos en la comisaría.

Hay distintas versiones sobre el conflicto que originó el secuestro de las sandías. En la GUM manifestaron que existen varias denuncias contra el vendedor.

“Carece de habilitación, el espacio donde trabaja es una mugre y siempre hay ratas. Además, tiene malos tratos”, dijo una operadora de la GUM, tras aclarar que repetía las palabras de los denunciantes.

Pero los vecinos de Ojeda no dijeron lo mismo. Sentados en la vereda de su casa de Avellaneda 2630, Gladys y Claudio señalaron que conocen al hombre y a su familia desde hace más de 30 años.

“Es gente humilde y muy trabajadora. Trabajan siempre en verano con las sandías y, cuando se termina la temporada, el hombre trabaja de remisero. Es gente honesta y no sé por qué cayeron tantos policías por unas sandías, ni que fueran delincuentes”, resaltaron.

Varios más que no quisieron identificarse sindicaron a una familia que vive en una casa de dos plantas, frente al precario puesto de Ojeda, como la responsable de las denuncias: “Es gente nueva en el barrio, prepotente. Les molestaba que se tiren sandías en el contenedor. Ahí empezó todo”.

A 20 pesos. Quien circule por 27 de Febrero a la altura del 3700 y hacia el oeste se topará con varios carteles en las esquinas que promocionan “Sandía, 20 pesos”. Y a ese precio las vendía hasta ayer Ojeda, bajo un nylon negro y una estructura mínima de madera.

“Las traemos de Corrientes con todos los papeles y la vendemos a 20 pesos, las chicas, y a 30 las más grandes. Trabajamos desde el 20 de noviembre al 15 de febrero y , de ese modo, cada familia se puede llevar unos 500 pesos por día. Es nuestro sustento, no robamos”, dijo Ojeda, indignado frente a lo que consideró un “exceso de fuerza en el operativo, que no se aplica igual en los varios búnkers (de droga) de la zona”.

Cuando ayer a la tarde él y su familia habían liberado el tránsito detenido por la quema de gomas, no fueron pocos los vecinos que se acercaron hasta el puesto arrasado y apuntaron más mercadería incautada durante el operativo.

“Calculamos que nos llevaron unos 15 mil pesos en mercadería, más un acoplado de unos 30 mil pesos donde teníamos todos los papeles”, aseveró uno de los hijos de Ojeda.

En tanto, Carlos Rodríguez, al frente de un puesto ubicado a unos 20 metros del de la familia Ojeda, aseguró que a su hijo le habían llevado dos camiones con 60.000 mil kilos de sandías al corralón.

“¿Me quiere decir qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo comemos?”, preguntó.

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