La grandeza del Papa Francisco
Todas estas semanas pasadas seguí con mucho interés la ruta del Papa Francisco, su trayecto y su paso increíble por Cuba, y que con mis años y experiencias vividas en el mundo no creí nunca ver este milagro.

Miércoles 07 de Octubre de 2015

Todas estas semanas pasadas seguí con mucho interés la ruta del Papa Francisco, su trayecto y su paso increíble por Cuba, y que con mis años y experiencias vividas en el mundo no creí nunca ver este milagro. Más alegría da que haya sido un Papa argentino quien haya acortado tantos enfrentamientos entre este país y Estados Unidos. Nunca dividió a pesar de ser discriminado, no hizo grietas en ningún camino a pesar de ser ignorado y que ante ofensas recibidas enseñó a amarnos los unos a los otros. Enfrentó ante millones de personas que lo escuchaban la problemática de los curas abusadores y no tembló su voz al decir: "Dios está llorando". Dejó en cada lugar que visitó el gran ejemplo de defender la familia y que enseñáramos a los jóvenes a formar sus familias ya que es lo único que nos daría una vida feliz. Recalcó que nos respetemos y que los ancianos debían ser amados. Todas estas enseñanzas quedarán en la historia en este mundo, hoy sin rumbo, con drogas, corrupción y violencias. Pienso que nadie se olvidará de Francisco, ya que fue enviado por Dios para corregir nuestros errores, nuestras equivocaciones, fue enviado para que comencemos a ser auténticos y felices. Después de tantas horas de vuelo, apenas llegó a Roma fue a la basílica de Santa María la Mayor a dar las gracias a la Madre, y ante su ejemplo debemos copiar de su humildad y amor. Gracias por la humildad, compromiso, autenticidad, transparencia y por haber venido a iluminar nuestro camino pronunciando claras palabras para mejorar nuestro entendimiento. Felicitaciones por la respuesta al niño que preguntó qué hacia Dios antes de crear el mundo. Ante la pregunta tan inesperada le contestó que Dios era tan pero tan grande que no podía ser egoísta y tenía que salir de sí mismo para tener a quien amar. Ahí crea el mundo y como estamos un poquito mareados lo estamos destruyendo, fue su explicación. ¡Gracias por existir y que Dios nos siga iluminando con tu presencia y simpleza!

Martha Chimento