La fuerza del silencio
Alguna vez leí: “Si no tienes para decir algo más importante que el silencio, calla”. Suelo decir: “Si no encuentras palabras que superen la belleza, la profundidad o la fuerza del silencio, por favor, no hables”.

Miércoles 14 de Agosto de 2013

Alguna vez leí: “Si no tienes para decir algo más importante que el silencio, calla”. Suelo decir: “Si no encuentras palabras que superen la belleza, la profundidad o la fuerza del silencio, por favor, no hables”. Rosario necesita silencio para reencontrarse consigo misma, para reconstruirse de las ruinas que nos provoca el dolor. Rosario necesita el silencio profundo, que invita a reflexionar, para tomar conciencia de lo que nos pasó. Las víctimas merecen el silencio respetuoso. Los familiares de las víctimas merecen nuestro silencio, nuestra mirada piadosa, nuestro abrazo afectuoso, nuestros oídos prontos a la escucha. Nuestra presencia serena que no obstaculiza, nuestras manos solidarias que reparen algo de la inmensa tragedia. Rosario necesita ser medida en sus comentarios. Es momento de duelo, de acompañamiento, de condolernos con quienes sufren directamente, de rezar si somos creyentes, cualquiera sea nuestra religión. Sólo rompo el silencio para solidarizarme con tantos conciudadanos que lloran. Sólo rompo el silencio para compartir el orgullo de ser hijo de esta ciudad que hoy da al mundo muestra de unidad, pueblo, instituciones, fuerzas vivas y autoridades. Sólo rompo el silencio para decir que estoy orgulloso del trabajo respetuoso y prudente de los periodistas. Ahora vuelvo al silencio que exigen estos días. Tenía necesidad de buscar algunas pocas palabras para decir que más allá del silencio quiero estar. Estoy.

Darío Maruco