La Fuerza Aérea aún busca un avión con cadetes que cayó hace 43 años
El 3 de noviembre de 1965 quedó grabado como uno de los acontecimientos más desconcertantes en la historia de la Fuerza Aérea argentina. Ese día desapareció de los radares el avión Douglas DC-4 que llevaba a 69 militares, entre oficiales y cadetes de la fuerza, y nunca más se tuvo noticias de ninguno de ellos.

Domingo 07 de Diciembre de 2008

El 3 de noviembre de 1965 quedó grabado como uno de los acontecimientos más desconcertantes en la historia de la Fuerza Aérea argentina. Ese día desapareció de los radares el avión Douglas DC-4 que llevaba a 69 militares, entre oficiales y cadetes de la fuerza, y nunca más se tuvo noticias de ninguno de ellos. Más aún, del siniestro aéreo que aconteció a poco de despegar la nave de Panamá, no se halló ningún vestigio.

La Fuerza Aérea ha reanudado la búsqueda de la aeronave el año pasado. Hace pocos días, dos oficiales de la fuerza han concluido una segunda expedición dividida en dos etapas, que, aunque infructuosa, les ha servido para acopiar más datos sobre el inexplicable suceso.

El capitán Cristian Haller, uno de los participantes de la expedición en suelo costarricence, precisó que se ha obtenido "gran cantidad de información nueva e importantes testimonios, que serán procesados por el grupo de oficiales" de la FAA que trabaja sobre las dos hipótesis en torno al accidente, la caída del avión matrícula TC-48 en tierra o en el mar.

El oficial subrayó que "ninguna de estas hipótesis tiene prioridad sobre la otra".

Anticipó, además, que la próxima expedición podría realizarse en otoño de 2009 para aprovechar la estación más seca en una región que tiene precipitaciones pluviales cercanas a los 5.000 milímetros al año.

Datos reveladores. Esa nueva búsqueda abarcará, probablemente, un área selvática aún no explorada en la zona montañosa del sur y otra en el norte de Costa Rica, cerca de la frontera con Nicaragua, a partir de la evaluación de los nuevos datos y valiosos testimonios obtenidos.

Haller encabezó la misión de mayo último y la recién concluida en valles selváticos entre montañas de la cordillera de Talamanca, esta vez en un área de forma trapezoidal entre los 1.450 y los 1.850 metros de altura sobre el nivel del mar, según la describió.

Concretó la reciente Expedición Esperanza II junto al primer teniente Juan Duartes (en la anterior, con el teniente Arturo Bulacios).

Esta vez, se internaron en la selva junto al rescatista voluntario José Campo Matamoros, desde hace años dedicado a buscar los restos del "avión de los cadetes", el TC-48 que llevaba a los egresados de la 31ª promoción de la Escuela de Aviación Militar.

También realizaron 20 búsquedas expertos de la Universidad de Costa Rica liderados por el geólogo Wilfredo Rojas, quien en mayo pasado acompañó a la misión de la FAA y ahora prepara otra en el área cordillerana del valle del río Banano.

Esperanza II se hizo con imágenes fotográficas satelitales del alta resolución y de radares, de gran utilidad en una de las selvas más cerradas del mundo, con árboles de 50 metros de altura, sotobosque y un piso de hojas maceradas por el agua de hasta un metro de profundidad.

Allí, Haller y sus compañeros permanecieron 18 días, de los cuales utilizaron uno para ingresar, diez de búsqueda y el resto a la espera de una meteorología que permitiera salir de allí en helicóptero.

Haller y Duartes recogieron dos importantes testimonios directos.

Hablaron con Albaro Protti, piloto de un avión de la aerolínea Lacsa que tuvo la última comunicación con la tripulación del TC-48, en la que ésta daba cuenta que no daban con Puerto Limón ni la costa caribeña.

Tanto Protti como el también entrevistado Guido Sibaja, que en 1965 era controlador aéreo del pequeño ex aeropuerto de La Sabana, en San José de Costa Rica, estiman que al hacer esas últimas comunicaciones radiales el avión de la FAA volaba sobre el mar.

Ello no implica (ni descarta) que el DC-4 se haya precipitado a las aguas, ya que un probable desplazamiento de 10 grados a raíz de los fuertes vientos provenientes del Caribe pudo internarlo en tierra hacia el área de búsqueda en la cordillera de Talamanca.