Viernes 30 de Julio de 2010
Transcurre este segundo semestre de 2010 con noticias en su gran mayoría banales. La inseguridad como punta de lanza, las carencias en energía (combustibles, gas y electricidad), incentivadas por un invierno gélido y cruento. Los precios de los artículos de primera necesidad, que no paran de incrementarse. Las estupideces que se multiplican como por arte de magia, y provienen generalmente de los programas ligados a la farándula seudoartística, de los popes de la televisión que conducen abuelas y necios multimillonarios que todo el mundo conoce. Y entre otras trivialidades similares, el tema del fútbol, en los umbrales de los nuevos campeonatos. Aunque entre varias más, existe una cuestión muy importante a discernir entre los que gobiernan, y los otros agrupados en núcleos en los que nadie tampoco cree. Esta cuestión atañe o involucra a cinco millones de personas, estimativamente casi el diez por ciento de la población del país. Se trata de los jubilados que "cobran la mínima". Los voceros del sector oficialista afirman que el 82 por ciento móvil es una utopía a raíz de la exigua cantidad de aportantes al sistema laboral. Los opositores fogonean lo contrario pretendiendo usufructuar una gran suma de votos de esta franja poblacional, a través de las elecciones del próximo año. Lo cierto, y de lo que nadie habla ni de un lado ni del otro, es de poner en evidencia un gesto de solidaridad, repartiendo con mayor equidad esa tan mentada "distribución de la riqueza", de la que todos se ufanan pero nadie quiere tocar, al igual que las jubilaciones de privilegio, muchas de ellas pagadas en dólares.
Felipe De Mauro felipedemauro@gmail.com