La falta de taxis ya provoca que se subasten viajes de madrugada
Una app ilegal alienta a pagar sobreprecios en una puja entre usuarios para conseguir un coche durante los momentos de mayor demanda.

Martes 29 de Marzo de 2022

La falta de taxis crónica que padece la ciudad en horario nocturno y especialmente con mal clima, cuando la demanda sube y las calles parecen vaciarse de vehículos, está provocando que aparezcan opciones ilegales con planteos tan descabellados como pujar por un coche. Los usuarios, desesperados por las largas esperas, pagan hasta un 50 por ciento más de lo que cuestan los viajes en una especie de subasta perversa en la que el que tiene más dinero se lleva el premio de volver a casa, y el resto se queda varado, abandonado por un servicio público deficiente.

Son las doce de la noche. Llueve sin piedad en las calles de Rosario. Es miércoles, víspera de feriado. El escenario es un bar en pleno centro. Una pareja que terminó de cenar mira con ansiedad sus teléfonos en busca de un taxi salvador que los devuelva a casa. Abren aplicaciones: Movi Taxi, She Taxi, Cabify. Tratan con los números de WhatsApp de las empresas de radio. Intento, tras intento, no consiguen nada. Solo el frío mensaje de “no hay móviles disponibles” y el eterno giro del compás de espera, una y otra vez.

La desesperación lleva a buscar salidas alternativas. Eso incluye las ilegales. Piden en el comercio algún número de remís. Nada. Entonces uno de ellos recuerda los carteles de la empresa Maxim, vendida como “el Uber ruso”, que promete viajes desde 60 pesos. Es eso o quedar varados en la lluvia. Bajan la aplicación. Ni bien instalada, pide un teléfono, acceso a la geolocalización y las llamadas. Luego de enviar un código de comprobación por mensaje de texto, está lista para usarse.

El menú principal advierte que el piso es de 150 pesos. La chica ingresa la dirección del bar, y la de la casa de ambos, a unas 25 cuadras. El cálculo del viaje es de 360 pesos. Pero el radar gira y gira y nadie lo acepta. Entonces, aparece la trampa, el factor escandaloso. La aplicación sugiere que se ingrese un sobreprecio para poder acceder a un conductor. Bajo el símbolo de un rayo, un botón dorado ofrece “acelerar” la llegada de un vehículo.

Así, el piso de 360 pesos pronto sube a 560. Y, luego de 15 minutos sin respuesta, se convierte en 760 pesos. En pocos minutos un conductor toma el pedido. Llega un Renault Logan. Los pasajeros viajan en silencio, en la parte de atrás, sin disimular la ilegalidad. El pasaje se abona en efectivo pero también puede hacerse con tarjeta, y estuvo un 50 por ciento por encima de los 510 pesos que marcaba como precio del trayecto la app Cabify, que funciona legalmente con remises habilitados.

“El precio elevado es más atractivo para el que lo ejecuta y resalta la urgencia del pedido”, describe la plataforma Maxim. La inyección puede ir desde los 20 a 400 pesos. A más dinero, más chances de obtener el coche. Oferta y demanda dura. Libre mercado despejado por la ausencia del Estado con un servicio público regulado que hace agua, y que curiosamente muestra sus peores deficiencias en medio de un pedido de aumento aún no autorizado.

La aplicación también tiene un apartado para incluir propina, otro para aclarar si se va a llevar niños (hasta tres) y para avisar que se pagará con un billete grande. A su vez, intenta competir con Rappi o Pedidos Ya ofreciendo la entrega de mensajería o comida, y la compra de productos y otros artículos en tiendas. La sección para choferes promete que se podrán tomar viajes ni bien se registre, sin ningún tipo de control, entrevista o intervención de un ente que autorice o no según las aptitudes.

Algo extraño: también está la opción de pedir un taxi. “Yo una vez pedí por Maxim y vino un taxi Corsa desastroso”, comenta un usuario. Esto es, claramente algo por fuera de la norma, pero los pasajeros aceptan porque a veces es la única forma de conseguir transporte. Otro dato algo bizarro: una mujer señala como curiosidad que a ella la pasó a buscar una pickup doble cabina. Pero sin dudas el peor aspecto es que el sistema inaugura una lógica de puja por el viaje, una especie de subasta en la que el que más pone se queda con el coche.

Audiencia

La comisión de Servicios Públicos del Concejo recibió este lunes el pedido de audiencia de la Cámara de Titulares de Remises para plantear un reajuste de tarifa del servicio del 40 por ciento y volver a discutir la variante económica en el plazo de seis meses.

Lo mismo hicieron las organizaciones de titulares de licencias de taxis Atti, Catiltar, y la Cámara de Mujeres Taxistas, quienes reclaman una actualización tarifaria fundamentada en la suba de combustibles, costo de seguros, valores de las unidades cero kilómetro y falta de acceso al crédito, entre otros.

Piden una bajada de bandera desde los 184 pesos y fichas desde los 9 pesos para la tarifa más baja, y anticipan nuevos valores para septiembre. En función de estos pedidos, la comisión recibirá el próximo lunes 4 de abril a los referentes de las respectivas entidades.