La exhibición de la riqueza
En Argentina las representaciones políticas se ufanan en mostrar sus abusos y riquezas, las más de las veces mal obtenidas.  Desde los ya místicos viajes paradisíacos del gobernador Alperovich _que se justifica diciendo que es un empresario...

Jueves 14 de Agosto de 2014

En Argentina las representaciones políticas se ufanan en mostrar sus abusos y riquezas, las más de las veces mal obtenidas.  Desde los ya místicos viajes paradisíacos del gobernador Alperovich _que se justifica diciendo que es un empresario exitoso_; los 48 millones exhibidos como “fortuna personal” de los Kirchner,  exitosos profesionales aunque nunca ejercieron; el uso de los aviones oficiales de Capitanich, Jaime o Boudou; las mansiones como las del gobernador Uribarri; las necrópolis fastuosas _tipo tumbas faraónicas_ como la de Néstor Kirchner, etc, etc; revelan que, entre otros valores perdidos, no sólo de la dirigencia política, sino de una supuesta “democracia republicana”, está lo que llamaríamos en sociología “ética sensible”, es decir, saber percibir de qué manera negativa repercute en la sociedad civil, no clientelar ni exitista, la obscena exhibición de riqueza, como manifestación de un “poder” con pie de barro. La “infinita obscenidad”, como alguna la vez calificó el propio Verbitzky, en épocas menemistas, busca no sólo “poseer”, sino “exhibir” el lujo antirrepublicano, como otra forma de corrupción de los valores y las conciencias (individuales y colectivas) y de allí a la “indignación social” hay un solo paso... sólo que en Argentina se carece de fuerzas éticas suficientes como para desplazar de la política representativa a los “politiqueros baratos”, esos de los que decía el filósofo Hamilton: “... solo piensan en las próximas elecciones... los estadistas piensan en las próximas generaciones”... Siempre deberíamos recordar a un rector republicano, el Dr. Arturo Illia, que murió sin casa propia, sin cobrar su pensión presidencial, que no aceptó. Claro,  para los políticos de hoy, era un pobre tipo, un gil.
 

Mario Pilo
Docente de la UNL