Edición Impresa

La España de los seis millones de desempleados: ¿un polvorín social?

El descontento de la sociedad hacia la clase política se extiende a todas las instituciones. La tasa de paro en el país ibérico supera ya el 27 por ciento y es la más alta de Europa. Un 57 por ciento de los jóvenes se encuentra sin trabajo.

Domingo 12 de Mayo de 2013

Desde que el 15-M abrió hace dos años la estela de la movilización en una España en crisis, la sociedad española no ha dejado de protestar contra un sistema que permitió la situación actual y contra unos drásticos recortes gubernamentales que afectan a pilares básicos del Estado de bienestar. Indignados, médicos, profesores, estudiantes, funcionarios... protestas junto al Congreso de los Diputados. Escraches frente a los domicilios de políticos del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy denunciando el drama de los desalojos. El descontento ciudadano ha quedado patente de forma sostenida. Las "reservas morales y emocionales" se están agotando, y esto puede desembocar en un "estallido social", advertía hace poco el secretario general del sindicato UGT, Cándido Méndez. Pero para sorpresa de algunos, los estallidos sociales que se han visto en otros países golpeados por la crisis como Grecia no han prendido en una España en la que la pobreza se abre paso cabalgando sobre un desempleo histórico, del 27,16 por ciento, que la coloca a la cabeza del mundo desarrollado y en la que el desapego hacia la clase política se ha extendido a todas las instituciones.

País respetuoso. Las protestas son mayoritariamente pacíficas y los disturbios que se han visto después de algunas manifestaciones no llegan a cotas sociológicamente preocupantes. "España ha sido tradicionalmente un país considerablemente respetuoso con el Estado. No es un país muy dado a los alborotos sin más, solo cuando se llega a una situación que resulta casi completamente insoportable. Pero se suelen ensayar otras vías", explica Alvaro Espina, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Esa situación casi insoportable de la que habla el sociólogo es sin embargo real para muchos españoles que forman parte de las estadísticas escalofriantes del desempleo. Más de 6,2 millones de personas no tienen trabajo; cerca de un millón de ellas, jóvenes. Y la línea de los dos millones de hogares con todos sus miembros desempleados está cerca de alcanzarse.

Con una tasa de desempleo del 27,16 por ciento (57,22 por ciento entre los jóvenes), España bate récords históricos. Tres millones de personas están ya en situación de pobreza extrema, un paso previo a la exclusión social, según Cáritas. "Es verdad que no existe un nivel de conflicto que cabría esperar dados los indicadores sociales que tenemos", sostiene Francisco Lorenzo, coordinador de estudios sociológicos de Cáritas.

La organización asistencial de la Iglesia Católica pasó de atender a 350.000 personas en 2007 a superar el millón en 2011. Los datos de 2012, aún en preparación, prometen ser mayores. La protesta ciudadana, más allá de las manifestaciones, se expresa en los sondeos, en las que se ve la erosión brusca de los dos partidos que han estado en el gobierno en las últimas décadas, el PP y el Psoe, y la subida de los que no la han tenido. "Es una respuesta y una forma de protesta contra el sistema político, pero una forma muy civilizada", dice Espina.

 

Frente electoral. Ahí está también el 15-M, que el domingo vuelve a salir a la calle por su segundo aniversario, y en el que algunos colectivos se plantean ahora la posibilidad de un frente electoral, siguiendo el ejemplo del Movimiento antisistema Cinco Estrellas de Beppe Grillo en Italia. "Hay una reacción, sobre todo en las capas juveniles, de los que han soportado la segmentación del sistema de trabajo y ahora están evolucionando hacia la desafección del sistema, reclamando nuevas formas de participación, más activas, pero mayoritariamente dentro de lo que se espera de un comportamiento democrático", señala el profesor de la UCM.

Ayuda familiar. Para explicar por qué no ha habido estallido social, los expertos apuntan a la familia como factor principal, como sostén económico. Las familias habían acumulado un conjunto de reservas durante la etapa de bonanza económica, en la que en medio de la burbuja inmobiliaria crecieron salarios, rentas y patrimonio. Ayudan a los miembros que lo necesitan y amortiguan la penuria. Ahí están los casos de desempleados que se van a vivir con padres y abuelos. Las pensiones de los jubilados, aunque sean bajas, son salvavidas de muchos. "La familia es la que está llegando en muchos casos a cubrir los huecos a los que no llegan el Estado y las instituciones sociales", dice Lorenzo. "Pero esto también se está erosionando con el alargamiento de la crisis".

El gobierno conservador de Rajoy, en su lucha contra el déficit público, recorta en gasto social, en sanidad, en educación, en subsidios de desempleo... Intermón Oxfam advirtió hace unos meses de que si se mantienen la austeridad y los recortes sociales, la pobreza podría afectar a casi el 40 por ciento de la población en una década. "Al final, un modelo donde está creciendo la desigualdad es un modelo que es inviable. ¿En qué puede acabar? No me atrevo a decirlo, pero un modelo que apuesta por la fractura social está apostando explícitamente por el conflicto", dice Lorenzo.

Espina no cree que el estallido violento y antidemocrático llegue a España. Pero tampoco se atreve a asegurarlo. "No es mi expectativa, pero si la situación no cambia pronto, si no se adoptan medidas paliativas adicionales que corrijan, no lo descarto". No obstante, hay que tener en cuenta que "la sociedad suele responder a nuevas circunstancias con nuevos mecanismos de adaptación. Y no puede presuponerse que si se prolonga la situación económica y del empleo no haya también cambios en las políticas que permitan ir dando respuesta a ese tipo de situaciones".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS