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La escuela Nº 6.394 ya sufrió su primer robo

“Estamos a la buena de Dios”, dijo Griselda Sguigna, al frente de la escuela hace menos de dos meses pero docente de ella desde hace nueve años.

Sábado 08 de Febrero de 2014

No hay como los dichos populares para graficar una situación con pocas palabras. Y a uno de ellos apeló ayer la directora de la Escuela Nº 6.394 Domingo Silva, de Uriburu al 7500 (zona rural), a pocas horas que robaran en el establecimiento, por primera vez en el año y cuando aún ni siquiera empezaron las clases.

“Estamos a la buena de Dios”, dijo Griselda Sguigna, al frente de la escuela hace menos de dos meses pero docente de ella desde hace nueve años. Y lo dijo no sólo porque les robaron a los 100 alumnos de la primaria y 40 del secundario (en su mayoría hijos de quinteros), las sillas del comedor y seis netbooks. Sino también porque se llevaron las computadoras de dirección, los televisores, un ventilador, un órgano y equipos de música. Y porque el año pasado los robos fueron diez, porque la escuela hace casi una década que no tiene teléfono fijo y porque, además, como ninguna línea de colectivo llega cerca del colegio (la parada más cercana está a más de cinco kilómetros), los docentes aportan sus celulares, autos particulares o pagan remises, para que las clases se dicten normalmente.

El estado de situación no es nuevo (“Sexto robo en el año en una escuela” tituló La Capital en julio de 2012), pero se naturalizó y agravó, al punto de que la sensación de la docente es que están más “a la buena de Dios” que nunca.

“Estoy indignada, como si me hubieran apaleado. ¿Sabe por qué? Porque me llamaron de la empresa de la alarma a las 4, pero vivo en Pérez, tengo dos hijos. ¿ Qué iba a hacer, venir a esa hora sola al medio del campo a ver qué había sucedido? Vine a las 7, estaba un agente policial, me dijo que enviarían a una cuadrilla de la policía científica que nunca llegó. Llamé al ministerio y pregunté: ¿hasta qué hora me quedo acá y para qué? Siento impotencia”, dijo Sguigna.

Es más. La docente comentó que con fondos escolares se compró una heladera con freezer y una computadora para reponer la que les habían robado en agosto del año pasado. Y volvió a interrogar. “¿Qué hago, traigo todo acá para que lo roben? Con la alarma no alcanza, tal vez haga falta un casero, o más vigilancia policial durante la noche. Lo único que puedo decir es que si hoy estuviéramos en clases no podríamos abrir la escuela, no hay heladera ni sillas para el comedor”, lamentó la directora.

A pesar de todo, los docentes realizan un proyecto pedagógico amplio: edición de libros, talleres de música, cine y poesía y una radio (“Radiochanguitos”). Ayer se reunieron y la semana próxima convocarán a padres y a representantes ministeriales para evaluar cómo seguir, porque, según dijeron, “nunca se acercaron a la escuela” desde la Regional VI de Educación provincial.

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