Lunes 17 de Mayo de 2010
En 1995 a la edad de 43 años, Jean-Dominique Bauby, redactor jefe de la revista francesa Elle, sufrió una embolia masiva. Salió del coma tres semanas más tarde y se descubre que es víctima del "síndrome de cautiverio"; está totalmente paralizado, no puede moverse, comer, hablar ni respirar sin asistencia. En un hospital de Berk-Sur-Mer le enseñan un código usando las letras que asiduamente se utilizan del alfabeto, y él mediante el parpadeo de su único ojo con movilidad da su aceptación o negativa. La lucidez de su mente y su imaginación lo ayudan a superar dicho trance y mediante este método es capaz de dictar un libro autobiográfico (cuyo título es el que encabeza la nota). Cuando ingresé a la comisión de Avida me propuse interiorizarme de las disciplinas que allí desarrollan los discapacitados. Conocía de natación, y en un certamen realizado en Mar del Plata el fin de semana pasado empecé a indagar sobre bochas (deportes adaptados). Es fascinante cómo en esos cuerpos “escafandra” (parálisis cerebral) los jugadores intentan hacer volar la “mariposa” de la imaginación y creatividad. Para ello, y dependiendo del grado de discapacidad, tiran las bochas (pelotas livianas) con los pies, apoyándolas en el pecho con su mentón o con la ayuda de técnicos que de espaldas son guiados por las indicaciones de los discapacitados. Invitamos a las personas a acercarse y conocer las actividades por medio de las cuales Avida estimula, para que esas escafandras que entorpecen los movimientos del cuerpo, no imposibiliten la posibilidad de volar de las mariposas, a través de la creatividad que tienen dichos deportistas.
Maricel Galeano (presidente Avida)
Silvia Buonamico (secretaria Avida)