Lunes 29 de Diciembre de 2014
Como todo argentino preocupado por el futuro de nuestro país, en tanto ese futuro me involucra como miembro activo de una nación, trato de seguir por los diferentes medios de comunicación los debates, exposiciones y propuestas de los candidatos, precandidatos, hombres y mujeres del poder que se preparan para las próximas elecciones de 2015. He escuchado y visto mucho y en general de escasa calidad: más rencillas, trapitos muy sucios que ahora salen al sol y chicaneos, que verdaderas propuestas. Pero lo que más me preocupa es que estos referentes nunca se refieren a la educación, de lo que trágicamente está ocurriendo en este ámbito en nuestro país a la par de la violencia y el narcotráfico que se llevan toda la taquilla del debate. A ver si nos entendemos, nuestro sistema educativo se está cayendo a pedazos y el fracaso del tiempo y el dinero mal invertido en Escuela Abierta lo dice a viva voz. Nuestra educación ha sido ganada por el asistencialismo mal entendido y atendido, por el facilismo, por el aguamiento de los conocimientos y la escuela que debe incluir como sea, como pueda, con lo que tenga y también con lo que le falta (que es mucho). Los docentes seguimos en la eterna agenda de las esperas respecto de todos nuestros reclamos; los gobernantes no quieren ni sentir hablar de una recomposición salarial y lo aclaran antes de que se les haga cualquier pregunta referida a la educación. Puedo afirmar, al cabo de casi cuatro décadas dedicadas a la docencia, que quienes nos gobiernan no saben nada de educación y eso sí que es trágico, porque quien no le apuesta a la formación de las nuevas generaciones les da vía libre a todos los otros males sociales de los que hoy tanto nos lamentamos. Necesitamos que verdaderos expertos ofrezcan propuestas concretas, pautas de solución reales y posibles referidas a educandos y educadores para no tener que llorar una vez más sobre la leche derramada.
Carlos Felipe Italiano