La economía de Dios
Los principios fundamentales en que se basa la economía de Dios son completamente diferentes a los que rigen en la economía que los hombres estamos acostumbrados a manejar. Y es...

Viernes 10 de Enero de 2014

Los principios fundamentales en que se basa la economía de Dios son completamente diferentes a los que rigen en la economía que los hombres estamos acostumbrados a manejar. Y es propósito de este escrito abordar algunas de las diferencias, para que podamos conocer algo de los muchos atributos de Dios y disfrutar de bendiciones que nos ofrece en Cristo, quien murió en la cruz del calvario para acercarnos a nuestro creador. Humanamente cuando los economistas hablan del estudio de la economía centran el problema en la manera de hacer frente a necesidades cada vez más grandes con recursos cada vez menores. De allí que el problema básico que trata esta ciencia es la "escasez", o sea estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades materiales, mediante el empleo de bienes escasos (Diccionario de la Real Academia Española). Así ha habido a través del tiempo diversas teorías y distintas escuelas de pensamiento, que hasta el día de hoy no han podido ni podrán dar solución, porque la verdadera solución es un cambio en el corazón del hombre. En la economía de Dios, los recursos son "ilimitados", y cubren todo tipo de necesidades para el ser humano. "Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta, conforme a sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús" (Filipenses). Para los cálculos en la economía humana cero por cero es siempre igual a cero. Para multiplicar algún recurso , siempre tenemos que tener algo. Según el diccionario de la Real Academia Española el número cero expresa una cantidad nula, nada, ninguno. Por consiguiente, cero representa la nada, y a la nada, por más que queramos multiplicarla por nada, siempre nos dará nada. En la economía de Dios cero x cero puede llagar a ser una cantidad incontable. Dice en la Biblia, en Isaías 40:29 "Él multiplica las fuerzas de aquel que no tiene ninguna". Esta promesa llega a nuestro corazón como un baño de aguas refrescantes. ¿Cuántas veces nos sentimos como abatidos y sin fuerzas? Pero glorias sean dadas a Dios, ya que él multiplica las fuerza al que no tiene ninguna. Otro ejemplo lo podemos apreciar en la multiplicación de los panes y de los peces. Para Dios, con 5 panes y dos peces fue suficiente para alimentar a más de 5.000 personas. En relación con la creación, el hombre descubre y trasforma produciendo nuevos adelantos de lo que ya Dios ha creado. El hombre no crea nada nuevo en la naturaleza, sólo la descubre, la trasforma y la utiliza. Dios de la "nada" hizo todo. Dice la Biblia: "Por la fe entendemos haber sido constituido el Universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía".

Jorge R. Alonso