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La economía del segundo semestre, en plan de ajuste

Perspectivas. Economistas analizan cómo serán los próximos meses en materia de actividad, inflación y tipo de cambio. 

Domingo 20 de Julio de 2014

Los economistas más escuchados por los “mercados” no dudan en subrayar la necesidad de llegar a un acuerdo con lo fondos buitre sobre la deuda pendiente de reestructuración. Es un paso necesario, dicen, para volver al mercado de crédito externo y financiar la transición política hasta las elecciones de 2015. Pero entienden que no es suficiente. Los más ortodoxos opinan que se debe avanzar en un ajuste fiscal y profundizar la restricción monetaria, aun cuando la recesión se extienda por varios meses más. La desaceleración inflacionaria forzada por la caída de la actividad, a su juicio tampoco alcanzan. Y vaticinan mayor presión sobre el mercado cambiario.

   El economista Luis Secco estuvo en Rosario para participar de la cena foro de Idea. No ve una segunda mitad del año fácil. La “falta de un “macroplán” para contener la inflación, que “incluso desacelerada quedó en niveles altísimos”, afecta la expectativas. Esto limita el “menú de herramientas” del gobierno para hacer política económica e impulsar una recuperación.

   “Ninguno de los problemas económicos de la Argentina se resuelven en los tribunales de Nueva York”, sentenció el economista, para quien el pago a los holdouts es una decisión elemental. “Si esto termina mal será más difícil conseguir plata de afuera y mantener la estabilidad cambiaria”, señala. Pero advierte que, aun si “sale bien”, no será “tan fácil” conseguir dinero afuera en los próximos meses.

   En su opinión, si bien hay entre los inversores externos un “apetito por el riesgo argentino”, el límite de la salida al mercado de crédito está dado por la emisión de bonos para financiar los acuerdos con Repsol, el Club de París y un esquema similar de pago a los holdouts. “De acá a fin de año podría haber una emisión de 12 mil millones de dólares, que no generan dinero fresco”, dijo.

   Más allá del resultado de estas estrategias, la salida de la recesión “va a ser lenta”, opina Secco, quien llamó la atención sobre el “menú limitado” de instrumentos para hacer crecer más rápido la economía. “Puede seguir con la expansión monetaria y fiscal, cuya efectividad en tiempos de alta inflación está severamente cuestionada”, descartó. Pero consideró que “lo más reactivante en este contexto es frenar la inflación”.

   “Hay una subestimación enorme de este problema, así la tasa fuera de 1% mensual, es un nivel de locura, y si no lo bajás, al gobierno no le queda capacidad de hacer política económica”, enfatizó. Más preocupante es que la desaceleración de la suba de los precios no alcanzó el mismo ritmo de la caída de la actividad. “Con una contracción monetaria enorme, como la que impulsó el Banco Central cuando retiró un cuarto de la masa monetaria en seis meses, seguís con una inflación del 2% mensual”, señaló.

   Secco considera que este nivel de expectativa inflacionaria es un obstáculo para cualquier política económica. Dijo que ya se comió la devaluación de enero y está alentando nuevas expectativas devaluatorias. “Si uno le pregunta a un productor agropecuario si está vendiendo granos o descontando cheques contra un warrant al 35% en pesos, va a responder: lo segundo”, describíó. Y eso, concluyó, es porque está esperando otra devaluación.

Macroplan. Sugirió mostrar “un macroplán” que convenza a los agentes económicos de que la inflación convergerá a “niveles más razonables”. El corazón de su propuesta es la contracción del gasto fiscal, que “en el primer cuatrimestre creció al 42% anual”. Advirtió, en ese sentido, que la recaudación comienza a dar cuenta de una caída real en los ingresos percibidos por impuestos al consumo. Indica que “con la inflación ya no se cubre el financiamiento del déficit”. De allí que enfatizó la necesidad de “frenar la expansión del gasto para llevarla a un nivel por debajo de la inflación”.

   En ese punto hay, a juicio de Secco, un mecanismo de detonación difícil de desactivar, ya que a la escasez de dólares se suma un exceso de pesos, que presionan sobre el tipo de cambio. En la primera parte del año, el Central operó sobre esa tensión con un fuerte aumento de la tasa de interés. “Ahora, cuando se vienen tres meses con vencimientos de 30 mil millones de pesos en el Lebac, preocupa el margen que tendrá el titular de la autoridad monetaria para continuar la política de contracción monetaria”, que en junio comenzó a aflojar por decisión del Ministerio de Economía.

   Para el economista, si no sube la tasa se verá una mayor volatilidad en el mercado cambiario, “no necesariamente sobre el contado con liqui sino sobre el dólar paralelo”.

Pasar 2014. En el escenario elaborado por el último informe del estudio Bein & asociados, la inflación cerrará en un nivel de 31,5% anual en 2014, contra una tasa de interés de referencia en 26% y un dólar oficial de 9,10 pesos.

   El estudio que conduce el economista Miguel Bein considera que hay incentivos suficientes para llegar a un acuerdo con los fondos buitre, que despejen “el último escollo de relevancia que mantiene al país por fuera de los mercados de capitales”.

   Las divisas que ingresen por la cuenta capital permitirían, en su opinión, contribuir al financiamiento del Tesoro, “limitando la presión sobre el BCRA y, consecuentemente, el crecimiento”.

   “El uso del tipo de cambio como semiancla permitiría moderar la inflación en el margen y, en simultáneo, moderar la erosión de los salarios, de modo de estabilizar el nivel de actividad”, dijo.

   Si esto sucede, la economía se “normalizaría” en el segundo semestre, aunque en niveles más bajos a los de un año atrás. En este escenario, el PBI caería 1,5% en 2014, con una estabilización en la segunda mitad.

De contado. En sus últimos análisis, Bein juega con la idea de que en el último lustro, la política del desendeudamiento y el activismo monetario del Banco Central se encontró al final del camino con el dilema de la restricción externa. “De vivir con lo nuestro a vivir de contado”, tituló el anterior informe. Hacia 2015, la salida está atada a un retorno del mercado de capitales y al financiamiento dolarizado, aprovechando que la deuda flotante no llega al 15% del PBI.

   Despejar el “riesgo buitre” de la curva de la deuda soberana local despejaría, a juicio del economista, ese horizonte se despejaría. “Si ocurre esto, el escenario de recuperación de la economía y la moderación de la inflación en 2015, apoyado en un mayor retraso cambiario financiado con dólares que ingresan por la cuenta capital, se sostiene y podría, incluso, mejorar”, señaló.

El 2015. En esa inteligencia, el año próximo la economía está en condiciones de cerrar con un crecimiento de 2,5%, un inflación de entre el 25% y el 28%, un dólar oficial a 11 pesos y un aumento de salarios del 30%. Estos números, entiende Bein, permitirían al final del mandato “sostener el buen recuerdo de la década ganada” en los votantes del gobierno.

   Por eso, el objetivo es “financiar con crédito una transición política”, que brinde margen para graduar la corrección de “las distorsiones de precios relativos” y de una política fiscal “que parte de una presión tributaria alta y una calidad del gasto público ciertamente mejorable”.

   “Resulta evidente la necesidad de evitar el cortoplacismo y asumir algunos de estos costos en pos de evitar que el proceso de endeudamiento vuelva a estar centrado en financiar niveles insostenibles de gasto público y privado y se dirija a la inversión”, dijo.

   Para el economista Jorge Tudesca “hay pocas posibilidades de que esta recesión se revierta durante este gobierno” y opinó que “a lo máximo que se puede aspirar” es a que el las actuales autoridades “contengan la situación, para que no haya un colapso o un estallido”.

   “No hay fuerza en la economía como para que se ponga en marcha en el corto plazo”, dijo y condicionó cualquier evolución razonable de la actividad a un “imprescindible” acuerdo con los fondos buitres.

Complejidad. Para los economista del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (Iaef), la agenda de la economía doméstica en el segundo semestre es “harto compleja”, más allá del litigio con los holdouts.

   Es que, el escenario de “estanflación” se profundiza, con un déficit fiscal que rondará los 140 millones de pesos. “Todo ello hace esperar una política sostenida de esterilización por parte del BCRA, más allá de la tregua que tomó en junio. Y admitió que esta política desplazará al sector privado del mercado de crédito interno, lo que “afectaría negativamente la actividad económica de las empresas”.

   Los ejecutivos de finanzas no ven una inversión privada significativa en la transición hasta las próximas elecciones.

   Para la consultora Economía & Regiones, la economía “se dificulta” en el segundo semestre del año, más allá de la pelea con los fondos buitres. “La economía tiene dos frentes de conflicto abiertos: la negociación con los holdouts y la problemática de sus políticas fiscal y monetaria”.

   Estas últimas son, a su juicio, los problemas de fondos de la economía argentina. Por ello, más allá de que se pague a los acreedores que no entraron al canje de deuda, los economistas de ese centro de estudios no esperan “una oleada de ingresos de capitales inmediatamente”.

   A su criterio, la actual estabilidad de las reservas y del tipo de cambio son “obra y gracia” de las políticas del Banco Central, que deben hacer frente al “desborde fiscal” fogoneado por el Ministerio de Economía.

   “El peor escenario de mediano plazo sería aquel en el cual la política fiscal expansiva sigue a todo vapor,”, señaló la consultora.

Optimista. Para el Bank of America Merril Lynch, el gobierno cerrará un acuerdo con los holdouts y evitará el default, lo cual normalizará su relación con los mercados de capitales y le permitirá bajar las tasas de interés. Prevé un tipo de cambio estabilizado y altos rendimientos que abren una oportunidad de vender dólares para invertir en pesos”.

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