Miércoles 20 de Mayo de 2009
Detrás de un joven profesional, de buen pasar económico, formación cristiana, una novia comprometida y trabajo estable, había un verdadero monstruo. Esa parece ser la descripción que le cabe a Julio Nicolás S., un técnico químico de 31 años que vive junto a su madre en una coqueta casa de Capitán Bermúdez, está empleado en el área de calderas de una reconocida empresa del cordón industrial y que fue detenido la noche del lunes acusado de una saga de ataques sexuales en perjuicio de menores de edad y cometidos tanto en la zona donde vive como en la ciudad de Rosario. Ante la policía, que le seguía los pasos a partir de cuatro denuncias, el muchacho reconoció ser autor de al menos ocho violaciones y seis tentativas en los últimos doce meses, aunque admitió que hace unos tres años que viene cometiendo sus aberraciones.
Según el comisario Sergio Di Franco, jefe de la Agrupación de Unidades Especiales de la Unidad Regional XVII con asiento en San Lorenzo, a este hombre se lo buscaba a partir de cuatro denuncias por hechos cometidos en Capitán Bermúdez y Fray Luis Beltrán. "Teníamos su descripción física y los datos del auto en que se movilizaba para atacar a sus víctimas: un Volkswagen Gol de dos puertas, color plateado y los números de la patente", dijo el pesquisa.