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"La discriminación a personas con VIH sigue existiendo y es la deuda pendiente"

Dia de lucha contra el sida. Roberto Durán integra la Red de Personas Viviendo con Sida. Lleva 14 años de tratamiento, y analiza cómo cambió su realidad en ese tiempo

Domingo 01 de Diciembre de 2013

Lleva 14 años viviendo con VIH y aún recuerda que recibió la noticia "de la peor manera posible. Fue en el viejo Heca, donde alguien me tiró el análisis en la cara, me dijo que tenía sida y que ahí no podían hacer nada por mi", contó Roberto Durán, integrante de la Red de Personas Viviendo con Sida, y sumó a su relato los tiempos en que como la mayoría de los pacientes infectados llegó a tomar 32 pastillas diarias, padeció las faltantes frecuentes de medicamentos y se atendió en salas de hospital sucias y de olores nauseabundos. "Eso ya no pasa", dijo, pero no dejó de lado lo que considera deudas pendientes. "La discriminación sigue existiendo, eso significa sobre todo falta de trabajo, lo que acarrea pobreza, marginalidad y muerte", afirmó.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, las autoridades del Programa Municipal de Lucha contra el Sida presentarron esta semana datos alentadores. La tasa de mortalidad de los pacientes en Rosario pasó de 12,3 por cada 100 mil habitantes en el último año a 4,5. Y si bien señalaron que la prevalencia de la enfermedad está estable, alertaron sobre las ramificaciones de la epidemia en personas mayores de 60 años y entre los varones gays jóvenes.

"Esos datos, que son positivos, hablan de que las cosas cambiaron mucho en este tiempo", señaló Duran y agregó que "la ciencia avanzó, la medicina también, al igual que los conocimientos, los tratamientos son más simples, y ya no hay faltantes de remedios".

La deuda. Sin embargo, para el hombre que en los últimos dos años estuvo al frente de la Red de Personas Viviendo con Sida a nivel nacional, "no se pueden bajar los brazos, porque hay deudas pendientes" y en ese punto consideró: "No hemos avanzado como sociedad, porque quienes vivimos con VIH seguimos sufriendo situaciones de discriminación y eso provoca tristeza y estigmatización".

Es más, Durán abrió la pregunta: "¿Vamos a seguir discriminando como en los últimos 30 años o de una vez nos van a considerar personas iguales, que tenemos la misma capacidad de rendimiento laboral, que podemos tener hijos sanos y formar familias?".

Los ámbitos laborales fueron el principal blanco de sus críticas y señaló que "la situación se da en los exámenes de ingreso, donde hay empresas que siguen haciendo los análisis de VIH a los postulantes sin su autorización, lo que es ilegal. Y lo que es peor, en los casos que dan positivo, no les informan". Y si bien señaló que "se puede tramitar una pensión", aclaró que "no alcanza, y lo fundamental es que haya fuentes de trabajo".

Cambios. Hace 14 años, cuando Durán buscó atención médica en el Hospital Centenario, los médicos le hablaron de una enfermedad crónica. "Eso era bueno, pero en ese momento había que tomar 14 pastillas para el VIH y otras 18 para cuestiones colaterales, así que llegué a tomar 32 pastillas por día; y con el temor constante de que los remedios no llegaran de la Nación", recordó.

Su agradecimiento a los médicos del hospital aparece en el relato, pero también las malas condiciones de infraestructura en las que por aquellos años eran atendidos los pacientes. Un espacio sin una ventana donde lo único que sobraba eran malos olores, suciedad, pis de gatos y mucha humedad, cuando los medicamentos debían ser almacenados en espacios secos.

"Todo eso fue el resultado de años de burocracia y desidia", señaló Durán, que admitió que "actualmente la Nación envía los medicamentos al día, no hay faltantes, los espacios son los adecuados y hay que decir que Rosario se convirtió en un modelo de atención de pacientes con sida y la provincia va camino a eso, algo que no se puede decir de todas las ciudades del país".

Y sobre la calidad de los tratamientos dejó en claro que "eso no sólo representa calidad de vida para el paciente, sino también una barrera de prevención en la trasmisión de la enfermedad", aunque aclaró que "el mejor método de prevención sigue siendo el uso del preservativo".

Sin embargo, Durán advierte que "no hay que bajar la guardia" y que las organizaciones no gubernamentales como la que él integra tienen que "seguir luchando todos los días por lo que falta para seguir avanzando".

Ayer se mostró satisfecho de haber cumplido su principal promesa: "Cuando me enteré de que tenía sida le prometí a mi mamá que no me iba a morir de esto. Y acá estoy", remarcó.

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