Edición Impresa

La directora artística Lidia Segni regresa a Rosario al frente de un elenco de más de 50 artistas

Danza. El Ballet Estable actúa hoy en el teatro El Círculo. "La idea es sacar de gira al Colón y que todo el mundo tenga acceso", dijo la coreógrafa.

Martes 03 de Junio de 2014

El Ballet Estable del Teatro Colón regresa a Rosario, en esta oportunidad con "Don Quijote", con dirección artística y coreografía de Lidia Segni, sobre una creación de Marius Petipa. La actuación, que se realizará hoy, a las 20.30, en el teatro El Círculo (Laprida y Mendoza) se presenta como parte de las funciones de abono de la sala y es parte de una gira que recorrerá las provincias de Córdoba, Mendoza y San Luis, además de Santa Fe. El elenco está encabezado por la primera bailarina Nadia Muzyca, que acaba de regresar de Moscú donde participó en los premios Benois de la Danza, en el Teatro Bolshoi, y en los cuales Lidia Segni fue invitada a participar como parte del jurado. Segni, que bailó junto a figuras como Rudolph Nureyev y Alexander Godunov, además de ser maestra de Julio Bocca, dijo que la gira es una forma de acercar el teatro Colón a un público amplio que Segni realiza a partir de que se hizo cargo de la dirección del Ballet Estable, en 2010.

—¿Cómo eligen la propuesta que sale de gira?

—La idea es sacar el Colón y que lo vean las provincias porque no todo el mundo tiene acceso a Buenos Aires y al teatro Colón. Y casualmente tanto el año pasado como este año, estamos llevando tal cual la producción de Buenos Aires. O sea que es un esfuerzo muy grande porque son 52 personas que estamos en gira y que tenemos que movernos por todo el país

—¿Qué encuentra en el "El Quijote" un espectador actual, un joven o una persona no habituada al ballet?

—El estímulo en realidad es que quizás para aquella persona que nunca ha ido al teatro o un joven, en un programa abstracto vería solamente una técnica quizás más depurada, más técnica para entendidos, mientras que acá encuentra que hay un argumento y entonces se hace mucho mas llevadero todo el programa, desde el principio, que toda la compañía actúa como en una gran plaza con torreros y las mujeres, muy colorido, muy lindo, y después tenemos un segundo acto, que es la parte lírica, que es un sueño, donde están todas con tutú, en color blanco, muy etéreo, clásico puro, y un gran final, que es el grand pas de deux que lo conoce todo el mundo porque se da en todas partes. Muestra muchas facetas, dentro de una música muy alegre y con un argumento.

—¿En las giras hay un público fiel o se renueva?

—El público se amplía, pero yo creo que ya tenemos nuestro público porque en todos lados donde nos presentamos, en Rosario, Córdoba, Mendoza, San Luis, cuando levantamos el telón las entradas están agotadas y en algunas ciudades necesitaríamos hacer más de dos funciones, pero a veces los compromisos son otros. Nosotros estamos llegando un sábado a Buenos Aires y ya el fin de semana empezamos con otro coreógrafos, otros ballet y no podemos extender la gira pero en realidad el público está ávido. Es la tercera vez que salimos y siempre llevamos cosas muy bien preparadas y responden muy bien.

—¿Cree que la percepción del ballet cambió con el trabajo de Julio Bocca?

—Eso influyó mucho porque mucha gente creía que el ballet era para una elite y Julio sacó el ballet a las plazas, a la 9 de Julio. Eso hizo que la gente empezara a percibir que era una cosa agradable de ver, que no necesitaba ser un entendido para ver ballet. Y también para que la gente joven se incline a ser bailarín, y eso es muy importante porque estábamos un poco alejados de los jóvenes y que lo pensaran como una carrera.

—¿Estas salidas ayudan a revertirlo?

—A mi me pasó de ver gente en alguna provincia y citarla para verla en Buenos Aires y el último caso es una chiquita de 15 años de Chaco, o gente que tomé de Mendoza, gente que me interesa y la quiero ver y le hago contrato. Por supuesto que tienen que tener el nivel que tiene el teatro, pero tomé mucha gente del interior. No pregunto de dónde son, sino que me interesa la calidad del trabajo.

—¿También contribuye que figuras como Eleonora Cassano o Hernán Piquín actúen en ciclos populares como "Bailando por un sueño"?

—Creo que son cosas totalmente diferentes a lo que estamos haciendo dentro de lo mismo. A mi me parece perfecto que lo hagan, lo hacen muy bien, es otro tipo de público, lo disfruta, y eso es lo importante, que haya ballet para todo tipo de público. Es una cosa más masiva y desgraciadamente el ballet clásico no tiene espacio en la televisión y el hecho que lo hagan ellos me parece perfecto y lo hacen muy bien. No creo que porque ellos hagan esto venga gente al Colón o a Rosario o a Mendoza, pero ya lo dije en muchas oportunidades: aquella persona que es profesional, si le gusta bailar en un teatro, en VideoMatch, en la plaza, la vida uno tiene que tomarla y hacer lo que cree que tiene que hacer en el momento que lo hace. Y si lo hace feliz, bienvenido sea.

—Usted bailó con figuras como Nureyev, Godunov y acaba de ser jurado en Moscú...

—Mi carrera yo la llevé con mucha seriedad y muy profesional, pero es verdad que le dediqué muchas horas de mi vida. Y de alguna manera me la ha pagado porque no sólo he bailado con Nureyev, Godunov y los grandes del mundo, he estado como maestra de Julio Bocca y dirigí su compañía, hace seis años que dirijo el ballet del Colón y esta semana me eligieron como jurado del Benois de la Danza, en Moscú, y que sería como Oscar para el cine. Eramos siete, y estuve en el Bolshoi como una de los únicos siete del mundo, y todo eso es muy halagador para mi porque haber llegado a ser jurado en el Bolshoi es algo muy importante, pero quizás por no estar en televisión nadie lo sabe.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario