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La dinastía platense

"Bueno, no sé si tenemos una puesta en escena en concreto. Generalmente somos bastante tímidos en el escenario, nos quedamos mirando los instrumentos mientras tocamos, no nos gusta...

Viernes 19 de Abril de 2013

"Bueno, no sé si tenemos una puesta en escena en concreto. Generalmente somos bastante tímidos en el escenario, nos quedamos mirando los instrumentos mientras tocamos, no nos gusta mucho esa pose medio demagógica tan común en las bandas de rock...", dice Pantro Puto, el guitarrista de El Mató a un Policía Motorizado, la banda de rock platense que esta noche toca en Pugliese. "Nos gusta enfocarnos en la música, creo que así transmitimos mejor lo que queremos expresar. A veces proyectamos algunos videos de fondo, como documentales de National Geographic o cosas así, tratando de generar climas que estén buenos y acompañen", añade.

Lo cierto es que los nuevos aires en el mundo del rock siguen soplando desde La Plata. Hace 10 años, El Mató astilló el marco cuadrado del rock argentino, y hoy es una de las bandas más elogiadas por la crítica especializada en rock.

En el nuevo imaginario del grupo están subrayadas las ideas de no tomarse demasiado en serio, tocar como si estuvieran en medio de un huracán eléctrico y apocalíptico y bramar escuetas consignas que flotan entre la ironía y los descontentos cotidianos. Sus primeros discos, después del debut con un álbum homónimo, fueron conceptuales, con una trilogía destinada al nacimiento, la vida y la muerte ("Navidad de reserva" de 2005, "Un millón de euros" de 2006 y "Día de los muertos" de 2008), mientras que su último álbum,

"La dinastía Scorpio" (2012), propugna un universo multitemático, desde una noche negra lejos de casa a la nostalgia por un tal Yoni, y de mujeres bellas y fuertes hasta el amor por Jenny, la chica de oro.

"Santiago (Motorizado) es el compositor, sus letras están inspiradas en cosas cotidianas", asegura Pantro, que es uno de los guitarristas del grupo. El otro es Niño Elefante, mientras que Doctora Muerte está a cargo de los parches. "Me parece que logra sintetizar en pocas palabras cosas que parecen simples, pero que esconden cuestiones complejas y universales. No sé cómo hace eso, pero es genial".

"La principal diferencia con los demás disco creo que está en el sonido", dice después sobre "Dinastía Scorpio". "A diferencia de los otros, fue grabado y mezclado en un gran estudio (Ion, en Buenos Aires) por un chabón que la rompe: Eduardo Bergallo. Salió un disco mucho más amigable al oído".

—¿Qué significado le dan a ser la banda más convocante de la escena alternativa?

—No sé si somos la banda independiente más convocante, pero que vaya cada vez más gente a vernos es genial, muy divertido y gratificante, y también me da un poco de miedo, je.

—¿Hay un concepto que sintetice lo que son?

—Es una pregunta muy difícil de contestar. No se me ocurre ningún concepto, pero me gusta mucho la descripción que está en la página de Laptra, nuestro sello de amigos: "Autopistas de guitarras y melodías indelebles. Emotivas explosiones de verdad y belleza. Ladrillos de armonía cementados con distorsión y amistad".

—¿En La Plata hay una preocupación y una búsqueda estética especial emparentada al rock, quizá desde los primeros años de los Redondos?

—Hay cosas que están geniales en La Plata, y que hacen que existan bandas muy originales. Esto viene desde siempre, antes y después de Los Redondos, y atraviesa a muchas de las bandas platenses. Es una ciudad chica, como un pueblo grande, donde se respira un aire más tranquilo, menos urgente y competitivo que en Buenos Aires, lo que hace que las bandas puedan tomarse a sí mismas menos en serio y experimentar un poco más. Y a la vez esa confluencia de jóvenes de diferentes partes del país, que vienen a la universidad, permite que siempre haya en movimiento una buena corriente cultural. No sé, son muchas cosas supongo, o será todo una gran casualidad. Lo que sí es cierto es que acá debe haber uno de los índices de cantidad de bandas por habitantes más altos del país.

—¿Lo digital hizo todo más cómodo a las bandas?

—Sí, claro. Ahora podés grabar un disco de forma radicalmente más fácil y barata que antes. Nuestros primeros discos fueron grabados en las PCs de amigos. Y que exista algo tan genial como internet te permite por un lado poder escuchar música a la que de otra forma nunca podrías haber llegado, y por otro lado difundir tu propia música a cualquier parte del mundo. Sin internet no hubieramos tocado en los lugares que hemos tocado.

—Esta popularidad que se ganó la banda, ¿significa también el acceso a nuevos públicos?

—Sí, eso lo estoy viendo recién ahora. Veo como a chicos que les gusta la banda también le gustan otras muy diferentes, tanto musical como estéticamente, cosa que antes no pasaba tanto.

—¿Ven algún riesgo producto de esta popularidad?

—El riesgo obvio es que uno empiece a hacer música para mantener esa popularidad, repetir fórmulas que hayan funcionado y cosas así. Por suerte nunca pensamos en tocar para ser famosos o algo así, así que eso nos tiene sin cuidado.

—¿Qué trofeos son los que levantan los tres chicos en la tapa de "La dinastía Scorpio"?

—Son los trofeos que se dan en una competencia secreta, muy antigua y trascendental para la civilización tal cual la conocemos.

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