Domingo 08 de Julio de 2012
Llegando a la intersección de la colectora de Circunvalación y calle Mendoza, detenido por el semáforo, contra el cordón de la vereda estaba un señor en silla de ruedas, al que le faltaba una pierna. Supuse que estaría pidiendo ayuda, bajé el vidrio y le hice señas para que se acercara a mi auto para entregarle algunas monedas.
Su respuesta me sorprendió diciéndome: "No señor, muchas gracias, no estoy pidiendo ayuda. Estoy vendiendo, mostrándome un par de medias.
No obstante su negativa, insistí diciéndole "es que quiero ayudarlo", a lo cual replicó más o menos textualmente: "No señor, muchas gracias, pero yo estoy trabajando en esto" (volviendo a exhibir las medias), y agregó: "En el país está lleno de vagos, hay que poner el lomo y sobre todo no hay que perder la dignidad". Su respuesta me impactó. Lo felicité. Volvió a agradecerme. Fue una experiencia realmente gratificante comprobar que todavía en el país hay gente pobre, aún muy desgraciada por su discapacidad, que conserva su dignidad y la cultura del trabajo. La honra de vivir de su propio esfuerzo. Para que todo el mundo lo tenga en cuenta, particularmente en estos días en que nos intoxican las malas noticias.
Salvador V. Avendaño
DNI 6.037.160