Sábado 02 de Enero de 2016
Don Julio nació, se crió y vivió la mayor parte de su vida en un barrio de emergencia hoy extinguido. Es el jardinero de varios barrios. Realiza este trabajo desde hace más de tres décadas, por lo que para sus clientes habituales, por estos días, su presencia se torna indispensable. Corta el césped, poda los árboles y las plantas, las trasplanta en caso de necesidad, y goza de infinita confianza. Su afán por el trabajo es admirable. En un alto del mismo, aprovecha para contar un poco de su historia. "Yo, cuando era niño —cuenta—, hubo un tiempo en que me tocó salir a pedir por las casas, y lo hice. Luego fui lustrabotas, vendedor de diarios, ayudante de albañil, y otras cosas; pero, nunca robé. Nadie puede señalarme con el dedo ni acusarme de ladrón. Así aprendí a vivir la vida y así les enseñé a vivirla a mis hijos, de los cuales estoy orgulloso, porque los dos que tengo ya son hombres, tienen su propia familia y se ganan el sustento trabajando". A lo que agrega que "para el año que comienza, lo que más deseo de las nuevas autoridades, es que a toda la gente le brinde trabajo. Y a Dios le pido que nos dé más unidad a los argentinos. Quiero que todos vivan lo que vivo yo, todos los días, al llegar a mi casa después de una jornada de trabajo. Encontrar bien a mi familia y, especialmente, abrazar a mi nieta, y preguntarle: ‘¿Usted lo quiere al abuelo?' Y escuchar que ella me conteste, como lo hace siempre: «Hasta el cielo». Aunque su respuesta me ablande tanto, que se me llenen los ojos de lágrimas y lloro".
Daniel E. Chávez