La dignidad del trabajo
"Debe trabajar el hombre para ganarse su pan pues la miseria en su afán de penetrar de mil modos golpea la puerta de todos y se mete en la del haragán".

Viernes 08 de Octubre de 2010

"Debe trabajar el hombre para ganarse su pan pues la miseria en su afán de penetrar de mil modos golpea la puerta de todos y se mete en la del haragán". El gobierno ignora olímpicamente la sabiduría de esta joya gauchesca y ha reducido a ultimísimo plano la cultura del trabajo. Su actitud es insolente al otorgar subsidios, asignaciones, planes, programas con la única contraprestación del voto comprometido. Nunca mejor aplicada que ahora "la ley del menor esfuerzo". Pero así están humillando a una inmensa masa de desocupados en todo el país. En vez de brindarles oportunidad laboral a quienes están en condiciones de recibirla les dan limosna económica sin interesarse en el sentimiento de humillación, desdicha, vergüenza y frustración de quienes hacen interminables y cada vez más numerosas colas frente a los bancos para recibir su dádiva. Por su parte la pequeña y mediana empresa, principal tomadora de mano de obra, no se agranda por el riesgo implícito de las altas tasas bancarias aplicadas a préstamos. Los inversores nacionales o extranjeros prefieren ubicar sus capitales en otras latitudes argumentando la debilidad jurídica que caracteriza a este país, cortando de cuajo cualquier posibilidad de ocupación laboral en este terreno. El gobierno no se inmuta por el sostenido decrecimiento de las industrias genuinamente nacionales y no acciona para que la gran masa desocupada (jóvenes y mayores) se transforme en trabajadora renunciando así a la categoría de subsidiados vitalicios, los capitalistas no ponen plata acá por temor a los acontecimientos futuros y las pymes no se animan a agrandarse por temor a que los Bancos se constituyan en socios vitalicios. Es éste un menú altamente explosivo y con pocas posibilidades de cambiar su perfil en un cercano futuro. Los países inmediatamente vecinos al nuestro se ven favorecidos con inversiones de todo tipo, el pequeño y mediano empresario está fortalecido con quita de impuestos, reducción de tasas y costos del servicio público mientras los gobiernos no hacen oferta pública para transar su caudal electoral. En otras palabras, están trabajando dignamente para que la miseria no entre por ninguna puerta.

Rubén Mario Baremberg rubenbaremberg@express.com.ar