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La diferencia que sabe marcar

La condición de líder es imposible de discutir. No hay elementos que atenúen el sólido tránsito de Newell’s en el torneo con la punta como aliada permanente.

Domingo 06 de Octubre de 2013

La condición de líder es imposible de discutir. No hay elementos que atenúen el sólido tránsito de Newell’s en el torneo con la punta como aliada permanente. Y a esta altura no se incurre en un error si se dice que con poco a la Lepra le alcanza. El equipo de Berti no tenía porqué hacerse cargo de las limitaciones (que fueron muchas y de las más variadas) de Quilmes, pero ayer dejó claramente en evidencia que sentando la cabeza durante apenas un puñados de minutos puede marcar la diferencia, aún en partidos en los que le cuesta hacer pie como fue el caso de ayer.

El estilo está largamente internalizado y el funcionamiento totalmente masticado. ¿Que existen fisuras? Por supuesto. Ayer quedó en evidencia. Porque hubo un primer tiempo en el que la maquinaria futbolística no gozó de buena salud. Mucho tuvo que ver la propuesta de Quilmes, que por muchos momentos se las ingenió para maniatar a un Newell’s que lucía desconocido.

Con Garnier y Pérez Godoy comiéndoles las espaldas a Bernardi y Pablo Pérez, la asfixia fue tal que la salida clara nunca pudo concretarse. Por eso el Patón Guzmán (también Víctor López y Heinze) tuvieron que abusar del pelotazo. Algo a lo que Newell’s no está acostumbrado.

Por eso los volantes y los delanteros no hallaban ni posiciones ni juegos. El gol de la Fiera Rodríguez sirvió para recomponer la imagen, aunque más desde el resultado propiamente dicho que desde el funcionamiento.

El tema es lo que vino después, cuando la partitura que más se conoce fue expuesta sin concesiones. Ahí ya no hubo más equivalencias.

Siempre teniendo en cuenta que enfrente estaba un equipo que ayer sumó su quinto partido sin triunfos con 1 punto de los últimos 15 y casi 500 minutos sin convertir, pero ese no fue su problema.

Tal vez este Newell’s no impacte tanto a la vista como el del torneo anterior. Pero le alcanza.

Olimpo lo hizo sufrir pero le ganó, Racing lo peloteó, pero también le torció el brazo y lo de ayer fue algo parecido.

Tan sólo un puñados de minutos le bastaron a este Newell’s quizá más pragmático para hacer lo que más sabe y a lo que más acostumbrado está: ganar.

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